En esta primera aventura, que se empezó a publicar por tiras en el suplemento para niños del periódico belga Le Vingtième Siècle, Hergé empieza a dibujar al que será el reportero más famoso de todos los tiempos: Tintín. Para su primer viaje, lo envía al país de los soviets, con una voluntad por parte del periódico de propaganda anticomunista, de la que años más tarde, Hergé se arrepiente. Al volver de la antigua Unión Soviética, Hergé recibe el encargo de enviar al joven reportero al Congo, entonces una colonia belga, y el cómic resultante es una excelente representación de la visión que tenían en aquel momento los europeos de África. En la tercera aventura dentro de este tomo, a Tintín le toca cambiar de continente y viajar a América del Norte, donde tendrá que afrontar al terrible sindicato de gánsteres de Chicago, entre los cuales está el famosísimo Al Capone. Hergé quiso mostrar lo máximo posible de América, como los paisajes diversos, las grandes ciudades e industrias, la prohibición de las bebidas alcohólicas, y la espoliación de los indios piel roja, denunciando la forma en la que fueron ahuyentados de sus tierras cuando se encontró petróleo en estas.
Las aventuras del intrépido Emeterio Centenario es un libro que contiene múltiples historias, cuatro especificamente. Esas historias se encuentran unidas por el hecho de que transcurren en nuestro país, la República Dominicana, pero también porque contienen mensajes morales, éticos, acerca de la vida misma y nuestro breve paso a través de ella.
Una vida plena, honesta y decente, basada en las cosas pequeñas y simples, trae una felicidad llena de placeres ordinarios. Esa felicidad viene acompañada por elementos propios de nuestra identidad dominicana: la comida, la música, nuestra racialidad, incluso nuestra cotidianidad y nuestra historia particular. Asistimos a una fiesta en un colmadón, -somos testigos de los juegos de los niños en una calle cerrada al tránsito, leemos el entusiasmo del autor sobre nuestra evolución de niños a hombres, expresándose con una felicidad contagiosa: “¡Cual canto de alegría somos! ¡Crecemos jugando llenos de sonrisas y de cantos y de juegos! ¡Entre abrazos, brineos y retozos! ¡Correteando entre los callejones del vecindario, jugando a las escondidas, y trepándonos sobre los árboles como si fuéramos monos!
El amor destruye tanto como la guerra.
Después de enfrentarse a quienes buscaban silenciar su voz y a las intrigas de Mishnock, Emily termina como prisionera de quien creía que era el amor de su vida. Ahora, lejos de su familia y atrapada en un territorio desconocido, Emily se ha convertido en la clave de los acuerdos de paz entre los dos reinos enemigos y su corazón empieza a debatirse entre dos mundos irreconciliables. En medio de la opulencia de la corte y las sombras de la traición, y mientras el destino de los reinos pende de un hilo, Emily se arriesgará a vivir un romance que la obligará a desafiar sus convicciones. ¿Será posible para ella entregarse a la pasión con el hombre al que le han enseñado a odiar sin poner en riesgo su libertad y sus ideales? En la segunda parte de El perfume del rey nos sumergimos profundamente en un universo donde el amor y la lealtad se enfrentan en un escenario de peligros políticos y sentimientos prohibidos.