«¡Cede lugar a mi secreto amor! ¡Ven, hermano, ven, amante al fin! ¡Surge de la profundidad que nunca osé salvar, asoma desde la hondura que mi amor ha derribado! ¡Brota asido al hilo que te lleva el insensato!».
Los reyes (1949), primer libro publicado por Cortázar con su nombre verdadero, es un poema dramático que propone una curiosa variante del mito del Minotauro: Ariadna no está enamorada de Teseo sino del monstruo que habita en el centro del laberinto. Gran conocedor de la estructura cerrada y fatal de los mitos griegos, Cortázar se las ingenia para que la historia tenga, de todas formas, el desenlace conocido: a pesar de las intenciones de su amada, el monstruo elige morir a manos de Teseo. Esta obra de estilo clásico y rara belleza, que ocupa un lugar de excepción dentro de la riquísima obra literaria de Cortázar, tiene el mérito enorme de respetar y, al mismo tiempo, transgredir la tradición.
En este proceso, quedan también los reflejos de la vida en continuo aprendizaje. Ha sido una transición y transformación decidirme a escribir acerca de esta experiencia que cambio mi vida, y la vida de mis hijos para siempre.
Los siete silencios. Relatos de las memorias, Ramón A. Lantigua se inscribe en la larga herencia de la tradición oral latinoamericana, aquella donde las historias, antes de ser literatura, fueron voz, gesto y transmisión. Estos relatos nacen de ese linaje: del murmullo que pasa de generación en generación y convierte la experiencia vivida en memoria compartida. Ambientados entre pueblos rurales, barrios urbanos y espacios donde lo cotidiano roza lo sobrenatural, los cuentos de este volumen recuperan la figura del héroe anónimo: hombres y mujeres comunes atravesados por presagios, pérdidas, fe, deseo, violencia histórica y el peso del tiempo. Sus aventuras no buscan la épica grandilocuente, sino dignidad de lo vivido y la persistencia de aquello que se cuenta para no desaparecer.