Sería difícil encontrar un libro más influyente en la historia de la cultura que los Elementos de Euclides. A lo largo de dos mil trescientos años, su poder ha traspasado las matemáticas y la ciencia para ejercer un influjo notable en ámbitos como el arte, la literatura o la filosofía. Incontables lectores se han sentido atrapados por su sabiduría acerca del espacio y sus propiedades, en un inacabable mundo de belleza abstracta e ideas puras.
Pocos artefactos sobreviven al hundimiento de la cultura que los ha generado; pocos textos superan la desaparición de la lengua en que están escritos. Los Elementos ha sobrevivido a ambas cosas; de hecho, podemos decir que no solo ha sobrevivido, sino que ha prosperado mientras iba pasando por una serie de situaciones increíblemente diversas.
Los escultores de la fachada occidental de la catedral de Chartres representaron a Euclides, los sabios del Bagdad abasí tradujeron su libro; un filósofo ateniense escribió acerca de él, y un artista estadounidense convirtió sus diagramas en obras de arte. Además de estos ejemplos escogidos de entre muchos a lo largo de la historia de la humanidad, los Elementos tuvieron un papel relevante en la revolución científica, cuyo fundamento fue la decisión de leer el libro de la naturaleza como si estuviera escrito en el lenguaje de las matemáticas.
Este libre propone una visión del hombre como figura material y esencia consciente que evoluciona a través de cuatro dimensiones: la material, la emocional, la intelectual y la espiritual. Cada una aporta valeres propios y sostiene les grandes campos de acción humana: la tecnología, el arte, la ciencia y la espiritualidad.
La obra se centra, especialmente, en la dimensión intelectual espacio donde el hombre comienza a hacerse verdaderamente humano: aprende a escuchasse, a dialogar con la naturaleza, a interrogarse por el sentido de la existencia y a reconocer el valor de toda vida. Allí nace el intelectual como generador de pensamiento y constructor de conceptos, capaz de alimentar la conciencia propia y ajena.
Las ideas, evolución del pensamiento en la humanidad, es una guía clara y esencial para entender el proceso de expansión de la conciencia y el camino hacia la plenitud humana.
Hoy por hoy se coincide en considerar Las Flores del Mal como una de las fuentes vivas del movimiento poético contemporáneo. Carta magna de la «poesía maldita», esta obra produjo un fuerte impacto en la sociedad de su tiempo, hasta el punto de que fue condenada «por ultraje a la moral pública y a las buenas costumbres». Esta edición ha sido cuidadosamente prologada por Enrique López Castellón, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid.
Jesús de Nazaret fue más que un hombre.
Las pruebas lo confirman.
Solo hay dos alternativas: Jesús es Dios o no lo es. El objetivo de este libro es ayudarle a decidirse. Pongamos todas las preguntas sobre la mesa: ¿mentía Jesús cuando se declaraba hijo de Dios? ¿Era acaso un loco? ¿Se inventaron otros su mito y lo convirtieron en algo que nunca fue?
¿Manipulación, mito, mentiroso, maniaco o Mesías?
No hay más. Pero si descartamos las cuatro primeras, se verá obligado a aceptar la última.
Este no un libro de religión ni de teología, es un libro de divulgación científica e histórica: porque, con ambas en la mano, la evidencia de que Jesús es Dios resulta tan abrumadora que escapar por las fisuras de la incredulidad se vuelve casi imposible. Repasando los últimos descubrimientos científicos, históricos y arqueológicos de que disponemos, nos enfrentamos a la única verdad posible:
Jesucristo es quien dijo ser.
Un libro para madres y futuras madres, pero también una lectura valiosa para todas las personas y profesionales que desean acompañarlas con mayor empatía, comprensión y sensibilidad.
Alejado de los estereotipos y las expectativas idealizadas, Las emociones de mamá no es un manual ni una lista de consejos; es una invitación cálida y cercana a mirar y escuchar de forma sensible y honesta el recorrido emocional y psicológico que atraviesa una mujer al convertirse en madre.
Es una compañía para quienes buscan entender y abrazar lo que sienten en esta etapa única.
Una nación siempre tiene más de una voz, y España no es la excepción. País de contrastes, en permanente debate consigo misma y en continua construcción, ha albergado aspiraciones múltiples y contradictorias a lo largo de los siglos. Pese a la creencia extendida de que las divisiones internas tienen su inicio en el siglo xx, cuando un grupo de escritores acuñó la expresión «las dos Españas», desencantados por los fracasos políticos y militares, e imaginaron una nación escindida en dos: una España moderna, sinónimo de derrota y decadencia, y otra tradicional, identificada con un pasado de grandeza, liderazgo y esplendor, la realidad es que, como demuestra Henry Kamen, dicha fractura se originó en el denominado Siglo de Oro. Ya por entonces los españoles estaban profundamente divididos sobre aspectos fundamentales, como su destino como nación o el poder imperial.