Un recorrido apasionante por la historia de la literatura española de la mano de sus sorprendentes personajes.
Brujas que elaboran filtros amorosos para amantes torpes; jubilados que salen a tostarse al sol de La Mancha en busca de gigantes, duendes y otras criaturas de existencia dudosa; poetas que escriben tramas amorosas que darían para una serie de veinte temporadas y hasta algún príncipe encadenado que no sabe si está despierto o soñando (vamos, como cualquiera cuando nos suena el despertador un lunes). Y esto es solo el principio.
Seguramente no se equivocaban los antiguos griegos cuando decían que «están los vivos, están los muertos y están los que surcan los mares». Soltar amarras, ver desaparecer la costa o sentir la caricia del viento es una experiencia única que solo conocen quienes han atravesado alguna vez sus aguas. La navegación, más que una actividad de ocio, más que un placer, más incluso que un deporte, es una auténtica experiencia filosófica en la que el navegante solo puede confiar en sí mismo y ponerse a prueba para actuar en el momento oportuno.
¿Qué hacer si el barco queda inmovilizado por falta de viento? ¿Tal vez habría que seguir el consejo de Descartes y arrancar el motor sin pensar en la incertidumbre que inevitablemente rodea al futuro? Obadia arroja algunas respuestas, pero, sobre todo, invita al lector a cuestionarse tanto su vínculo con el mar como su relación con la vida. Al fin y al cabo, navegar significa embarcarse en una aventura del pensamiento; es hacer pequeña filosofía de la inmensidad del océano.