¿NOCHES EN VELA, RABIETAS DRAMÁTICAS Y DEMASIADOS CONSEJOS BIENINTENCIONADOS? ¿De verdad quieres entender a tu hijo? ¡Un cambio de perspectiva puede hacer maravillas! La «intérprete infantil», Claudia Schwarzlmüller, te invita a mirar el mundo a través de los ojos de tu hijo. Desde su nacimiento hasta que comienza el colegio, la autora ofrece una valiosa clave para interpretar el comportamiento de tu hijo y apoyarle sin estresarte. Obtendrás una visión completa de todas las áreas del desarrollo, como el pensamiento, el juego, las relaciones, el movimiento y el lenguaje, para cada edad evolutiva. Mediante estrategias sencillas y fáciles de aplicar en la vida cotidiana, la intérprete infantil te mostrará cómo manejar con calma hasta las situaciones más difíciles para que puedas construir una relación afectuosa y relajada con tu hijo.
Mafalda nunca para de hacerse preguntas, demasiadas preguntas, que a menudo irritan y desbordan a todos aquellos que la rodean. En La injusticia nuestra pequeña indignada se plantea los temas universales y comparte sus inesperadas y contundentes reflexiones sobre el mundo.
Si hay algo que Mafalda no soporta bajo ningún concepto (además de la sopa) es la injusticia, y no deja de recordárnoslo siempre que tiene ocasión. ¿Por qué hemos de dejar la justicia en manos de los adultos, si estos nunca entienden nada?
«Y estos derechos... a respetarlos, ¿eh? ¡No vaya a pasar como con los diez mandamientos!».
La crítica ha dicho...«Quino, el grande Quino, seguirá vivo en su Mafalda, que nos enseñó que, como siempre, lo urgente no deja tiempo para lo importante.»Héctor Abad Faciolince
«Nunca he amado a una mujer que no haya amado previamente a Mafalda.»Manuel Jabois
«Qué importante has sido en nuestras vidas. [...] Siempre estaban tus viñetas dando sentido a los detalles absurdos de la vida y la sociedad.
Isaiah Berlin ofrece aquí una lúcida y apasionada defensa de la libertad individual y una crítica demoledora de las doctrinas del determinismo histórico, aquellas que sostienen que la historia y los procesos sociales están predeterminados por leyes inevitables o vastas fuerzas impersonales —las características biológicas, el entorno físico o social, la clase, la nación, el Zeitgeist…—, fuerzas que según algunos se encarnan a veces en hombres como César, Napoleón, Lenin o Hitler. En estas doctrinas, el autor ve un desesperado afán de eludir nuestra pesada carga moral, «una de las grandes coartadas esgrimidas por quienes no pueden o no desean afrontar la realidad de la responsabilidad individual, la existencia de un ámbito limitado, pero real, de libertad humana».