Una cuidada selección de relatos de una representación de los más reconocidos escritores del siglo xx de América Latina:
Leopoldo Lugones, Horacio Quiroga, Martín Guzmán,Julio Garmendia, Jorge Luis Borges, Roberto Arlt, Silvina Ocampo, Alejo Carpentier, Juan Carlos Onetti, María Luisa Bombal, Julio Cortázar, Juan Rulfo, Juan José Arreola, Clarice Lispector, Augusto Monterroso, Álvaro Mutis, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Amparo Dávila y Julio Ramón Ribeyro.
Entre mediados del siglo xvi y comienzos del siglo xvii el cristianismo hace sus primeras incursiones en Japón, de la mano de comerciantes portugueses y españoles. Muchos años después, aquella época un tanto sombría será fuente de inspiración para Ryunosuke Akutagawa, un escritor interesado en la historia de su país y con una sensibilidad especial para lo insólito, quien no tardó en hallar motivos sorprendentes e incluso escabrosos en las leyendas que se generaron alrededor de aquella extraña religión venida de ultramar. Leyendas convertidas en narraciones magistrales, que dan fe –nunca mejor dicho– de la curiosidad hecha milagro literario, del interés cultural alimentado quizás por la obsesión, y de la persistencia de una pregunta: ¿por qué, tras ingerir una sobredosis de barbital a los 35 años, Ryunosuke Akutagawa se durmió para siempre abrazado a una Biblia?
De la autora de Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes llega un libro necesario, valiente y lleno de imaginación. Cuentos espaciales para niños del futuro propone una nueva forma de narrar la masculinidad: libre, sensible, compasiva y emocional. Ambientados en planetas fantásticos y protagonizados por niños, niñas y criaturas inolvidables, estos cuentos invitan a repensar el coraje, el afecto, el cuidado y la identidad desde la ternura y la aventura. Una herramienta poderosa para educar desde la igualdad, la creatividad y la libertad interior.
Para que lo sepas, cualquiera puede ser un héroe, simplemente hay que estar en el lugar adecuado. Por ejemplo, en este libro. Aquí encontrarás, por supuesto, magos, dragones, brujas y duendes, pero no como los magos, dragones, brujas o duendes típicos de otros libros... o de otros países mu lejanos. Aquí hay un mago de la tercera edad un poco duro de oído, un dragón vegetariano, una bruja ama de casa, un duende muy caradura...
Menos mal que el Reino Perdido está perdido, porque si no, seguro que estaría llenos de turistas; es la ventaja de ser un lugar tan apartado al que, según dicen, sólo se puede llegar con la imaginación... Nuestra recomendación es que no te fíes de las habladurías y emprendas este largo viaje dispuesto a dejarte sorprender.
Parece un bosque cualquiera, pero no lo es. Claro que para saberlo hay que prestar atención a lo más pequeño y escondido... ¡Sí, justo ahí! En ese árbol donde bailan las hadas que han invitado a duendes, elfos y gnomos a su fiesta.