William Hope Hodgson (1875-1918) es sin duda uno de los representantes más originales de lo que se ha dado en llamar el «cuento materialista de terror». La asombrosa facilidad de Hodgson para recrear atmósferas angustiosas y oprimentes fascinó a H.P. Lovecraft y los escritores de su círculo.
A propósito de esta obra, decía Lovecraft: «La casa en el confín de la tierra (1908) -quizá la mejor de todas las obras de Hodgson- trata de un caserón solitario y temido de Irlanda, que constituye el centro de espantosas fuerzas del trasmundo y soporta el asedio de híbridas y blasfemas anormalidades que surgen de secretos abismos inferiores. Los vagabundeos del espíritu del narrador durante ilimitados años-luz del espacio cósmico y kalpas de eternidad y su asistencia a la destrucción final del sistema solar, son algo casi único en la literatura fantástica. Por lo demás, a lo largo de la historia se pone de manifiesto la capacidad del autor para sugerir horrores vagos y emboscados en un escenario natural.»
En octubre de 2024, Mijaíl Serkin, máximo responsable del servicio de inteligencia exterior ruso, huye con su familia a las Maldivas. Su deserción está a punto de desencadenar una operación secreta de represalias sin precedentes. El asesinato de Serkin es solo el primero. El mensaje es claro: nadie escapa del Kremlin.
Teresa Fuentes, agente del CNI, y Pablo Perkins, veterano de la CIA, lideran la investigación en la sombra. Su misión: dar caza al asesino, un hombre sin rostro, entrenado para no dejar rastro. Pero pronto tendrán que enfrentarse en una carrera contrarreloj contra una campaña de limpieza global, orquestada desde Moscú. Las víctimas caen una tras otra, de Berlín a Washington, de Londres a Nueva York. Y todas tienen algo en común: saben demasiado sobre un plan que pondría a Europa al borde de una guerra.
Mientras la OTAN se prepara para sus mayores maniobras desde la Guerra Fría, los servicios secretos occidentales deberán responder a una pregunta urgente: ¿quién es realmente el asesino… y qué está protegiendo?
Mallory Fontaine es una farsante. Aunque proviene de un ancestral linaje de brujas, la única magia que posee es su habilidad para ver fantasmas. Su hermana y ella se encargan del negocio familiar, gracias al que a duras penas subsisten vendiendo hechizos inútiles a clientes crédulos y haciendo de guías en la tristemente famosa mansión Zafiro, donde unos terribles asesinatos tuvieron lugar.
Mallory es una autoproclamada experta en el conde Bastien Zafiro, también conocido como Monsieur Le Bleu, quien asesinó brutalmente a tres de sus esposas hace más de un siglo. Pero la joven jamás pensó que conocería al tataratataranieto de Bastien y heredero de la mansión Zafiro. Armand es atractivo y rico, y está convencido de que las hermanas Fontaine tienen tanto talento como dicen. Son justo lo que andaba buscando. Cuando le ofrece a Mallory una enorme cantidad de dinero para librar a su hogar del fantasma de Le Bleu, ella no se puede resistir. ¿Unas vacaciones pagadas en esa mansión en mitad del campo? Es como un sueño hecho realidad, si no fuera por los fantasmas de las mujeres asesinadas y los monstruos.
Pero cuando un asesinato vuelve a perturbar la Casa Zafiro, Mallory debe descubrir qué ha sucedido, y está casi segura de que el asesino es mortal. Si quiere tener alguna esperanza de cobrar lo que se le ha prometido, deberá resolver el asesinato y desterrar al fantasma, todo ello mientras trata de seguir manteniendo la apariencia de que es una poderosa bruja.
Pero su mayor reto será aprender a confiar en su corazón. Especialmente cuando la persona a la que más desea su corazón quizá sea el mismísimo asesino.