Javier Marías rinde homenaje en este libro a uno de los novelistas contemporáneos que más admiraba: Vladimir Nabokov. Su intención era conmemorar a un escritor con el que se sentía en deuda literaria y animar a los lectores a que lo busquen con más frecuencia.
Marías nos cuenta, por ejemplo, que un día de 1950 la mujer de Nabokov, Véra, logró detenerlo cuando se disponía a quemar los primeros capítulos de Lolita, agobiado por las dudas y las dificultades. También que le molestaba mucho que le atribuyeran influencias, fueran de Joyce, Kafka, Proust o de Dostoyevski. Y que los mayores éxtasis los experimentó a solas: cazando mariposas, creando problemas de ajedrez, traduciendo a Pushkin y escribiendo.
«En esta sucinta y sabia guía de autoexploración, Masters nos enseña cómo salir de la sombra (individual, generacional y cultural) hacia la luz de la consciencia y la libertad.»
DR. GABOR MATÉ, autor de El mito de la normalidad
Nuestra sombra es el almacén interno de todo aquello que hemos repudiado o rechazado, o que de alguna manera relegamos a la oscuridad. Cuanto más inconscientes somos de ella, más nos influye y controla.
Fundamentado en una dilatada carrera como terapeuta y orientador psicoespiritual, Robert Masters nos ayuda a comprender y trabajar hábilmente con el rico pero descuidado mundo de la sombra en nosotros mismos, tanto en el ámbito individual como el colectivo. Con profundidad y claridad, ilumina el proceso de dar la bienvenida a los elementos de nuestra sombra de forma segura, para recuperar una experiencia más integrada y sana de lo que somos.
La historia del comunismo se lee con mayor precisión como una historia de violencia que como una historia de ideas. El Sr. McMeekin lo demuestra vívidamente recurriendo a un profundo conocimiento sobre una historia de depravación humana que es digna de ser contada. Merece la pena leerlo»ùWall Street Journal«Derrocar al mundo es el tipo de libro que debería estar en la estantería de todo el mundo. Volverás a él una y otra vez»ùAmerican Spectator«Un amplio examen de cómo el concepto de comunismo fue un motor clave de los conflictos del siglo xx, y sigue siendo una fuerza significativa»ùKirkus reviews Cuando la URSS se derrumbó en 1991, el mundo estaba seguro de que el comunismo había muerto. Hoy, tres décadas después, está claro que no. Aunque Rusia ya no sea comunista, la simpatía por sus ideas ha proliferado en todo el planeta.En estas páginas, Sean McMeekin investiga la evolución de este sistema desde el seductor ideal de una sociedad sin clases hasta la doctrina dominante de los regímenes tiránicos.