Este libro narra la vida de una mujer que sus vicisitudes y tratando de entender el por qué de su destino analiza su vida desde la suposición de que tiene male fortuna. Su biografía está llena de aventuras y, aunque algunos acontecimientos le son tan incomodos que la hacen preguntarse si sus sufrimientos y desdichas se corresponden o no con la llamada "mala suerte". nunca pierde la esperanza en que algo mejor le espera
La cadena de malos acontecimientos inicia cuando era una niña, pero su persistencia, en el tiempo, la motivan a buscar respuestas, que no hacen más que añadir más preguntas a las ya existentes. Es así como se introduce en la religión y vive lo que nunca había vivido, en un viaje sin desperdicio que la lleva a encontrar respuestas donde menos había imaginado.
Un libro que no te dejara indiferente: las vivencias de la autora, cargadas de emociones, te llevarán a descubrir, además, que tus adversidades pueden ser la mejor manera de volverte invencible y empoderarte para que saques la mejor ventaja de ellas; y es que la experiencia es personal y, aunque cueste, es a única que te capacita para sacar al héroe que hay en ti.
No hay nada más único y más diverso que una ciudad. En cada una, millones y millones de personas se cruzan, se miran, se rozan, se dejan atrás: nos acostumbramos a que nuestras vidas sucedan entre multitudes de desconocidos de los que somos, al mismo tiempo, vecinos, compatriotas, víctimas, verdugos, compañeros de esperanzas y de frustraciones. Con ellos construimos y compartimos el estilo de nuestra ciudad, esas características que la hacen distinta de todas las demás.
BUE refleja esta diversidad: sus páginas están atravesadas por docenas de personajes, situaciones, culturas, espacios, voces que arman el fresco, desbordante de vida, del último siglo de una de las ciudades más sorprendentes y sorprendidas de Occidente.
En las calles del Brooklyn de principios de los setenta, donde todavía no se perciben indicios de gentrificación, tiene lugar un ritual diario: lo llaman la danza. El dinero cambia de manos, se entregan pertenencias, el poder prevalece. La violencia está en todas partes, es una moneda de cambio. Para cualquier chaval –ya sea mulato, negro o blanco– la calle es el escenario donde exhibir su fuerza, sus debilidades y sus vergüenzas, mientras los demás actores se esconden entre bastidores: padres, policías, obreros, libreros, propietarios de viviendas; los que escriben los titulares, las historias y las leyes; los que dan nombre al barrio. A simple vista, las reglas se adivinan obvias, pero bajo el prisma de la memoria no está claro quién es víctima y quién delincuente. Las puertas de un vecindario, convertido hoy en oasis para ricos, se abren para mostrar, bajo la resplandeciente fachada de sus edificios, historias pasadas y presentes.