En un abrir y cerrar de ojos, Sofia pasa de ser una arquitecta que trabaja en un prestigioso estudio de Barcelona y que vive con su gran amor, a sentirse una fracasada con el corazón hecho trizas.
Entre los peores días de su vida y el hotel rural de Venanson, un pueblo inhóspito de los Alpes Marítimos, una sola pregunta: «¿Y por qué no?». ¿Por qué no volver a empezar? ¿Por qué no darse la oportunidad de ser otra Sofia?
Encargada de gestionar las reservas inexistentes del hotel, pronto se hará amiga de Ethan y Julien. Ambos la ayudarán a sanar las heridas de su vida en Barcelona y a reencontrarse con sentimientos y sensaciones que creía olvidadas.
En Venanson, Sofia vivirá días de revelación, de pequeñas felicidades en forma de miradas y sonrisas fugaces, de excursiones y de preocuparse por nada. Pero punteando estos días luminosos -pues la felicidad no es nunca completa ni perfecta- también hallará una tristeza persistente que puede echarlo todo a perder.
Nadie ha dicho que sea fácil jugar a ser adulto.
Lía y Beck. Beck y Lía. A pesar de no estar siempre presentes en la vida del otro, Lía sabe que ella y Beck están destinados a acabar juntos. Y no es solo su amistad y la química que hay entre ellos: cuando la madre de Lía era adolescente, una pitonisa predijo que su hija se enamoraría del hijo de su mejor amiga. Lía y Beck han estado destinados el uno al otro desde entonces, o eso creían.
Cuando una tragedia acaba con la vida de Beck, Lía no sabe qué hacer. La predicción de su madre lo era todo. Si estaba destinada a estar con Beck, y ahora él no está, ¿qué se supone que tiene que hacer? ¿Podrá recuperarse su corazón de esta pérdida, e incluso encontrar un nuevo amor?
El desenlace de la bilogía «Deja que ocurra». ¿Qué pasará con Axel y Leah?
Han pasado tres años desde la última vez que Axel y Leah se vieron.
Ahora, Leah está a punto de cumplir su sueño de exponer en una galería.
Y, pese al pasado, Axel necesita formar parte de un momento como ese.
Cuando sus caminos vuelven a cruzarse, Leah tiene que tomar decisiones que pueden cambiarlo todo.
Porque él sigue siendo el chico que aún no ha olvidado.
Porque es el mar, noches estrelladas y vinilos de los Beatles.
Porque a veces basta un «deja que ocurra» para tenerlo todo.