Tu vida es todo aquello a lo que prestas atención.Levanta la cabeza. Lo mejor de la vida ocurre fuera de la pantalla. En un mundo de distracciones, tu enfoque es tu superpoder.
Vivimos en una sociedad desenfocada, sometidos a los algoritmos de las redes sociales, a notificaciones incesantes que han conseguido que perdamos nuestro bien más preciado: la atención.
Somos tan dependientes de las descargas instantáneas de dopamina que nos producen las aplicaciones que, hoy por hoy, recurrimos al móvil para todo: estudiar, trabajar, descansar. Es hora de reprogramar nuestra atención y tomar las riendas de nuestra vida.
Si has perdido el control de tu foco, también tienes el poder de recuperarlo. Tras el éxito de Súperhábitos, Berto Pena te da las claves para establecer límites, centrarte en las prioridades y dejar de perder el tiempo en scrollings infinitos o en el multitasking. Este es un libro repleto de consejos prácticos, retos divertidos y esquemas y ejercicios que te ayudarán a crear rutinas duraderas.
Julian Barnes cumple ochenta años y lo celebra con una bellísima exploración en torno a la memoria y el pasado, los caminos impredecibles a los que conducen nuestras decisiones, la búsqueda de la felicidad —a cualquier edad— y, cómo no, el amor, la amistad y la escritura.
¿Qué contiene más verdad: nuestros recuerdos, nuestros diarios, las anécdotas mil veces contadas o la imagen que de nosotros mismos nos devuelven los demás? ¿Cómo componer, hacia el final de nuestra vida, un relato fiable de quienes somos? Barnes reflexiona sobre todo ello con el trasfondo de la vejez, de la proximidad definitiva de un fin, ante el cual no podemos más que aprender a despedirnos.
Pero en el corazón de esta obra hay también una historia —«o una historia dentro de la historia»—, y sus protagonistas son dos personas a las que Barnes prometió que jamás escribiría sobre ellas —llamémoslas Jean y Stephen— y un jack russell que responde al nombre de Jimmy. El joven Barnes conoció a Jean y a Stephen cuando los tres estudiaban en Oxford. Los presentó, se enamoraron, se separaron y siguieron cada cual su camino, lejos el uno de otro y también de la vida de Barnes, que no les perdonó que truncaran aquella amistad. Hasta que cerca de cuarenta años después se reencontraron, de nuevo con su intervención, y la vida siguió dando giros entre alegrías, traiciones y decepción.
Como ya hiciera en Profanaciones, Agamben recoge aquí, en una serie de ensayos breves, algunos de los temas centrales de su pensamiento: desde la fiesta, vista en inesperada relación con la bulimia contemporánea, a la desnudez, que alberga escondidas implicaciones teológicas; del problema del cuerpo glorioso de los beatos, que tienen estómago y órganos sexuales y sin embargo no comen ni hacen el amor, al de la nueva figura de la identidad impersonal que los dispositivos biométricos están imponiendo a la humanidad.
El punto de fuga hacia el que convergen todos estos temas es la inactividad, entendida no como ocio o inercia sino como el paradigma de la acción humana y de una nueva política. Esa misma acción ociosa define la tierra de nadie en la que se mueve una escritura que ha quemado sus cartas de identidad y que es, a la vez, pensamiento y literatura, divagación y ficha filológica, tratado de metafísica y artículo de costumbres.