Tras el brutal ataque que ha sufrido Dunmeaden, Aya ha desaparecido. Mientras Will la busca con desesperación, se le une Aison, quien se ha dado a la fuga tras utilizar sus poderes prohibidos durante la batalla. Sin embargo, lo que nadie sabe es que Aya ha sido secuestrada por la primera santa, Evie, quien, sedienta de venganza, planea unirse a Kakos para destruir a los dioses que la mataron hace quinientos años.
Ahora, Aya deberá decidir cuál es su verdadero destino: ¿podrá cumplir con la profecía y salvar al reino... o debería dejar que los dioses pagaran por lo que han hecho?
Una guía clara y precisa para reconocer lo que sentimos y así tener el control y alcanzar el equilibrio emocional.
Este libro es un recorrido por las grandes emociones, que siempre presentan dos caras contrapuestas: alegría y tristeza, amor y desamor, paz y ansiedad, felicidad e infelicidad, empatía y persona tóxica, autoestima e inseguridad, admiración y desprecio, prestigio y desprestigio. La vida emocional es un retablo de colores, una sinfonía de sabores. A fin de cuentas, hay que aspirar a una felicidad razonable: una buena relación entre lo que uno ha deseado y lo que uno ha conseguido.
Una princesa desesperada por recuperar al príncipe que le rompió el corazón.
Un reino por salvar.
Un outfit que mantener.
El príncipe Domhnall y la princesa Clía son la pareja perfecta para la realeza, o eso dicen todos. Hasta que Domhnall lo arruina todo al negarse a proponerle matrimonio. Con el corazón roto pero decidida, Clía idea el plan perfecto: seguir a Domhnall hasta Caisleán Cósta, la academia militar a la que asiste y demostrarle que puede defender un reino y afianzar así su compromiso.
El guerrero Ronan se prometió a sí mismo luchar y sacrificar su vida por Caisleán Cósta, y no quiere que nada ni nadie lo despiste. Ni siquiera Clía, aunque acceda a entrenarla. Aunque su corazón se acelere por ella. Aunque Domhnall sea "su mejor amigo".
Pero como dicen, el amor es un campo de batalla, y una guerra muy real que pondrá a prueba sus corazones se avecina en el horizonte.