La Cultura es uno de los ideales prácticos de mayor rango: el Estado de Cultura ha llegado a ser un ideal de rango superior al del Estado de Derecho y, por supuesto, de más alto prestigio que el Estado de Bienestar. Sin embargo, nadie entiende qué es eso de la Cultura, como nadie entendía antaño qué era la Gracia de Dios. La cultura es un mito, y un mito oscurantista, como lo fue el mito de la Gracia en la Edad Media o como lo fue el mito de la Raza en la primera mitad del siglo XX. En cierto modo podría decirse que el mito de la Cultura incorpora, además, a través de los nacionalismos de fin de siglo, muchas funciones que el mito de la Raza desempeñó hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
¿Cómo recibieron los indígenas a los peregrinos del Mayflower? ¿Por qué se produjo la caza de brujas de Salem? ¿Fue Pennsylvania un territorio utópico? ¿Cómo se convirtió el puerto de Boston en una tetera gigantesca? ¿Por qué se independizaron las Trece Colonias? ¿Dónde empezó la Revolución? ¿Quiénes eran los Padres Fundadores? ¿Y los filósofos y literatos trascendentalistas? ¿Cómo se escapó el esclavo más díscolo de George Washington? ¿Quiénes protagonizaron el duelo mortal más famoso del país? ¿Cómo un gaditano salvó a los Estados Unidos? ¿Era unionista la primera dama de la Confederación? ¿Por qué asesinaron a Lincoln? ¿Cómo se restañaron las heridas de la Guerra Civil? ¿Por qué la Ley Seca? ¿Y las políticas sociales de Roosevelt? ¿Por qué el partido Demócrata pasó de ser racista al favorito de la comunidad negra? ¿Por qué España vendió Florida a los Estados Unidos? ¿Cómo eran las relaciones interraciales en el mundo hispano y en el anglosajón? Un viaje por la Costa Este sirve de hilo conductor para abordar estas y otras cuestiones de forma rigurosa y amena. Saltando adelante y atrás en un espacio temporal de cuatro siglos, este libro se acerca a momentos cruciales para los Estados Unidos y a sus figuras más destacadas. Una aproximación polifacética a la historia de este país, muy útil para comprender su presente.
Una historia sobre la inocencia, el amor y el sentido de la vida.
Gustavo Bueno fue nombrado, en virtud de oposición, primer catedrático numerario de “Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos” de la Facultad de Filosofía y Letras de Oviedo, por orden de 18 de abril de 1960, incorporándose a esa universidad en junio de 1960, tras haber ejercido desde 1949 en Salamanca como catedrático de filosofía en el Instituto Nacional de Enseñanza Media “Lucía de Medrano”.
Las cátedras de “Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos” se habían introducido en la universidad española el 7 de julio de 1944, mediante decreto que organizaba la Facultad de Filosofía y Letras en siete secciones (Filosofía, Filología clásica, Filología semítica, Filología románica, Historia, Historia de América, y Pedagogía) y tres periodos de estudios: dos cursos comunes, tres cursos de licenciatura especializada y un curso de doctorado. En los cuatrimestres primero y segundo, del primer curso común, se establecía la asignatura “Fundamentos de Filosofía” (tres horas semanales de clase) y en los cuatrimestres tercero y cuarto, del segundo curso común, la asignatura “Historia de los sistemas filosóficos” (tres horas semanales de clase).
Friedrich Nietzsche (Rocken, 1844-Weimar, 1900) goza de un prestigio inusual, sólo comparable al alcanzado por Karl Marx y Sigmund Freud, los otros dos «maestros de la sospecha», al decir del hermeneuta Paul Ricoeur.
Pocos calificativos convienen mejor a su figura que el de filósofo trágico, en la medida que también lo fueron Epicuro, Lucrecio y Montaigne: un filósofo prendado de la vida, pero atrapado desde muy pronto en las redes del lenguaje, lo que le predispuso al rechazo del discurso tradicional, el lenguaje del todo, en favor del discurso fragmentado, el lenguaje de las partes.
¿Qué queda del ser humano cuando la ciencia cree haberlo explicado todo? En este ensayo, Roger Scruton reivindica la dimensión sagrada de la existencia frente a la moda propuesta por el ateísmo. A través de las relaciones, la conciencia moral y el sentido de la belleza, el autor revela una intuición profunda de lo trascendente que escapa a cualquier fórmula científica. Scruton ofrece una meditación filosófica sobre la necesidad vital de lo sagrado en la experiencia humana. Con ejemplos tomados del arte, la música, la arquitectura o la literatura, muestra cómo la belleza nos permite entrever la realidad como si la viéramos “con los ojos de Dios”.
Pocos lugares en la Tierra han despertado tanta fascinación como el Polo Norte. Un lugar inhóspito, impregnado de una belleza extraordinaria que se sumerge en la oscuridad total durante seis meses, mientras que el resto del año permanece soleado. Un territorio inabarcable que parece impedir cualquier tentativa humana de recorrerlo. Y, sin embargo, en ocasiones, alguien se adentra en sus misterios y regresa cargado de historias y visiones. Así lo hizo el filósofo y aventurero Erling Kagge en 1990 cuando se convirtió en la primera persona en aventurarse en el Polo Norte con la única ayuda de unos esquís. Lo hizo avanzando durante sesenta días, un pie detrás del otro, ante un horizonte infinitamente blanco.
Pero esta no solo es la crónica de aquella hazaña excitante y pionera: es un relato apasionante sobre el interés humano por conquistar los confines del planeta y una poderosa reflexión sobre nuestra relación con él. En este relato fascinante, Kagge nos regala una nueva historia del mundo que abarca miles de años, desde Heródoto, pionero en imaginar cómo sería el punto más septentrional de la Tierra, hasta la legendaria "carrera" de Fridtjof Nansen contra Robert Peary para alcanzar el Ártico, pasando por los cartógrafos que trazaron los primeros mapas del mundo con los que llegar a este lugar que parecía inalcanzable.
Másallá del Polo Norte es una aventura y es la historia de una obsesión, un libro sobre la realización de sueños ocultos, sobre padres difíciles e hijos difíciles, y un registro psicológico de lo que significa seguir adelante ante la adversidad.