En Barranquilla, un niño es partido en dos por su abuela. «Un lado de tu cara es elegante y el otro es vulgar», le dice ante el espejo, mientras traza una línea desde la frente hasta la boca, lanzando una suerte de hechizo social. Aunque ella, a toda costa, intenta que el lado «distinguido» del niño reluzca, la casa se suma en una bancarrota que provoca el quiebre mental del padre y que revela de maneras insospechadas e hilarantes, esa procedencia plebe que la abuela insiste en ocultar.
La frontera encantada es la historia de la vida que sigue a ese suceso fundacional. Es la indagación profunda, descarnada y entrañable de los meandros que recorre el narrador mientras le hechizo crece y se manifiesta en el amor, el sexo y la amistad. Y es, sobre todo, el recuento del enorme esfuerzo que hace por recomponer la libertad y el amparo a través del gozo del cuerpo. A la manera de unas «mil y una noches costeñas», esta novela oscila con delicadeza entre la narrativa, el ensayo, el archivo y la fantasía. Como un largo cuento de hadas, condensa la propuesta estética y política de un autor extraordinario.
Uno de los objetivos fundamentales de esta obra, que alcanza su novena edición, es intentar enseñar a redactar escritos relacionados con los procesos judiciales. No se trata de un libro de formularios, aunque contenga un capítulo dedicado a modelos procesales civiles y otro a modelos procesales penales. A lo largo de los diversos capítulos que componen la obra se va desmenuzando cada una de las partes y de los elementos que forman el cuerpo de los escritos tanto de parte como del órgano judicial, explicando el porqué de cada uno de ellos. El resultado pretendido es que el lector, tras su lectura, sea capaz de redactar, no un escrito concreto, sino cualquier escrito procesal. Pensado para alumnos de cualquier tipo de estudios jurídicos, la obra es igualmente útil para letrados noveles o, simplemente, para cualquier persona interesada en preparar un escrito dirigido a un juzgado. El trabajo se completa con los dos formularios indicados, unas referencias a las actuaciones orales y una visión de los procesos civiles y penales más habituales en forma de esquemas.
Viena, 1945. Las tropas aliadas han ocupado la capital austríaca y británicos, norteamericanos y soviéticos se la han repartido en sectores. El mercado negro florece. Un escritor mediocre, Rollo Martins, llega a la ciudad por invitación de su amigo de infancia Harry Lime, pero solo a tiempo para asistir a su funeral. Al parecer, Lime murió atropellado por un automóvil. ¿Acaso porque, según dice el mayor británico Calloway, se había convertido en el jefe sin escrúpulos de una banda que traficaba con medicamentos? Martins decide investigar por su cuenta, hasta que un misterioso personaje se cruza en su camino.
La ilustradora Annika Siems consigue recrear la atmósfera de la célebre adaptación cinematográfica, acompañando la novela de Greene de un sugerente juego de luces y sombras ejecutado con acuarelas. El telón de fondo ideal para el siniestro y apasionante juego de escondite entre Martins y el escurridizo «tercer hombre».
La distancia entre lo que “es” y lo que “debe ser” se determina por las normas, pero la distancia entre lo que “son” las normas y lo que “deben ser”, requiere determinar parámetros que permitan su evaluación y modificación permanente. Hay parámetros teológicos, cosmológicos, racionales, ideales, utilitarios, &c., que a modo de fundamentos fijos y externos a la práctica jurídica, ocultan su esencia, lo que aumenta la distancia entre lo que el jurista hace y lo que piensa que hace, confundiéndole y dificultando su labor. Desde una filosofía materialista del Derecho se explica cómo se conjugan hechos y normativas desde un núcleo jurídico cuya praxis ordena y mantiene activas las sociedades políticas que miran a un mundo en permanente cambio.
Felipe es fantasioso, procrastinador, romántico, tierno, tímido y perezoso. Tiene una imaginación desbordante y una gran afición por el Llanero Solitario. Es autor de frases memorables como "Justo a mí tenía que tocarme ser como yo" o "¿No sería hermoso el mundo si las bibliotecas fueran más importantes que los bancos?", y es uno de los mejores amigos de Mafalda, esa niña polémica, concienciada y encantadora que ha conquistado el corazón de millones de lectores.
Un hombre y un ángel ante el espejo. Nada tan distinto. Al contemplarse en él, la realidad humana se evapora, mientras que la celeste proyecta su belleza angélica, pero renovada y grávida de sentido.
Sólo el amor tiene la capacidad de emparentar a los humanos con los ángeles. En esta tierra, los breves instantes que procura el amor conducen a los amantes ante las puertas de la plenitud del ser, donde los opuestos se reconcilian. En este territorio milagroso, la angustia ha perdido todo dominio, la vida y la muerte caminan de la mano y ninguna frontera es ya capaz de separar lo visible y lo invisible.