Bram Stoker (1847-1912) ejerció de funcionario durante diez años antes de trabajar como agente del actor Henry Irving. Su ajetreada vida no le impidió escribir varias novelas de terror, como La joya de las siete estrellas (1903), La dama del sudario (1909) o La madriguera del gusano blanco (1911), además de su obra maestra Drácula (1897), con la que alcanzó la inmortalidad literaria gracias a la creación de un personaje inmortal, el conde Drácula, que con el paso del tiempo se ha convertido en un mito universal.
Tras la muerte del autor, se publicó El invitado de Drácula y otros relatos extraños que reunía nueve historias de terror de Bram Stoker e incluía tres textos inéditos: “La profecía gitana”, donde el protagonista visita un campamento gitano con la intención de desenmascarar a unas adivinadoras, “El regreso de Abel Behenna”, que nos habla de la hermosa Sarah y su peculiar modo de elegir entre sus dos pretendientes, y “El invitado de Drácula”, originalmente escrito como primer capítulo de Drácula y que Stoker suprimió debido a la excesiva extensión de la obra, junto con otros ya editados como el inquietante “El entierro de las ratas” (1878).
El volumen se completa con cuatro de los mejores relatos de terror de Bram Stoker no incluidos en la colección original: “La cadena del destino” (1875), “Los dualistas” (1887), “El vidente” (1910) y “Las nupcias de la muerte” (1912). Se trata, pues, de una colección de textos extraños y macabros que muestra la singular maestría del autor de Drácula para engarzar los elementos dramáticos en una creciente atmósfera de terror.
El ladrón de guante blanco Arsène Lupin es de sobra conocido por los amantes del misterio. Inteligente y seductor, es todo un héroe de los bajos fondos a quien nadie consigue detener. Creado en 1905, este personaje catapultó al éxito a su autor, el escritor francés Maurice Leblanc, que escribió cerca de veinte títulos sobre él. En esta nueva aventura, bajo el alias del príncipe Rénine, deberá enfrentarse a ocho acertijos acompañado de una bella damisela. ¿Podrá resolverlos nuestro ladrón con alma de detective o serán demasiado difíciles para él?
Esta antología, la más completa sobre la ciencia ficción española del siglo XIX, consta de veinticinco textos de autores de la talla de Galdós o Clarín pero también en ella descubriremos textos de Dolores Gómez de Cádiz, Juan Bravo Murillo, Magdalena de Santiago-Fuentes, José Echegaray y un largo etcétera que revelan la fascinación por los viajes al espacio, el futuro, los nuevos descubrimientos científicos y las posibilidades de una transformación radical de la sociedad. Galdós imaginó la economía española en el año 3000, Clarín la vida después de un apocalipsis y Fabra la sociedad de Marte. Este libro supondrá para muchos el descubrimiento en nuestro país de una literatura que se alejó del realismo, el naturalismo y el folletín con que usualmente asociamos el siglo XIX. En los años en que triunfaban internacionalmente Julio Verne y H. G. Wells y se sentaban las bases para la ciencia ficción tal y como la conocemos, los escritores españoles también se sintieron impelidos a pensar el mundo más allá de lo cotidiano e imaginar lo que el progreso y la tecnología podrían deparar. Un interrogante tan actual ahora como hace 150 años.
El amotinamiento corrió como un reguero de pólvora por los buques de guerra de madera durante la Era de las Revoluciones. Mientras por toda Europa los comuneros asediaban a la nobleza y los trabajadores esclavizados incendiaban las islas-plantación, en los océanos, decenas de miles de marinos de guerra apuntaban sus armas al alcázar y derrocaban el gobierno absoluto de los capitanes. A comienzos de la década de 1800, entre un tercio y la mitad de todos los marineros que prestaban servicio en el Atlántico Norte habían participado en al menos un motín, muchos de ellos en varios, y algunos incluso en navíos de diferentes armadas.En Bandera de sangre, el historiador Niklas Frykman relata con una vibrante prosa, cómo una década de conflictos violentos a bordo dio origen a una forma distinta de radicalidad política que aunaba la cultura igualitaria de las comunidades marítimas del Atlántico Norte con el republicanismo constitucional de la era revolucionaria. El intento de establecer una república marítima radical fracasó, pero la bandera roja que ondeaba en los mástiles de los buques amotinados sobrevivió hasta convertirse en el símbolo más duradero de la lucha de clases, la justicia económica y la libertad republicana hasta nuestros días.
1867, territorio de Dakota, los hermanos irlandeses O`Driscoll han sobrevivido a la masacre que los Sioux perpetraron en los territorios fronterizos, cerca de las Black Hills. Uno de ellos, Michael, está gravemente herido. Ambos son ahora considerados desertores y deciden huir hacia el norte junto a Sara, amante del segundo, Tom. En su camino encuentran por casualidad un refugio en una cueva en la orilla de un río y cerca, aunque oculta, de la ruta Bozeman, un lugar ideal para instalarse y sobrevivir al invierno. Una serie de acontecimientos llevará al trío protagonista a ser considerados forajidos y perseguidos por el Comité de Vigilantes de Montana. La cueva y el río serán su único refugio que parecerá incluso un paraíso. Pero el mundo no se ha olvidado de ellos y el paraíso se puede convertir en un infierno.
Aunque en España el género biográfico ha tenido una larga tradición, hasta hace poco obedecía a un impulso hagiográfico y épico-nacionalista. La aparición de la colección Españoles Eminentes, de la mano de la Fundación March y la editorial Taurus, fue una apuesta por la referencialidad y la excelencia, que se propone explicar los valores trascendentes aportados por cada personaje presuntamente ilustre en nuestro pasado. La idea era que el discurso ideológico y moralista diera paso al funcionalismo en la lectura de los grandes personajes y reivindicar la complejidad de los ejemplos que se evocan, lo cual no quiere decir forzosamente "reproducir".