Vivimos rodeados de energía, aunque pocas veces pensamos en lo que cuesta producirla. Detrás de cada alimento, de cada luz encendida o de cada viaje en coche hay una compleja maquinaria impulsada por petróleo, gas o carbón. Hoy, obtener una sola kilocaloría de cordero puede requerir hasta cincuenta y siete de combustible fósil: una paradoja que anuncia el final de un modelo a medida que las reservas se agotan.
En La guerra por la energía, el exministro Alberto Garzón recorre la historia de la humanidad desde los cazadores-recolectores de la prehistoria hasta el capitalismo del siglo XXI, pasando por el colonialismo, la Revolución Industrial o las actuales disputas en torno al litio y las tierras raras, para mostrar cómo la lucha por controlar las fuentes de energía ha dado forma a nuestras sociedades, impulsado y derribado imperios y define el mapa geopolítico actual.
Con un estilo claro y riguroso, Garzón entrelaza historia, ciencia y política para explicar el camino que nos ha conducido a la crisis ambiental actual, y propone un horizonte distinto: una sociedad que reconozca los límites del planeta y sitúe la justicia social en el centro.
Desde la primera expansión europea, Occidente ha sido el eje sobre el que pivotaba todo el sistema internacional. Hoy en día vive un periodo de crisis permanente frente al auge demográfico y económico de las potencias asiáticas. Esta crisis afecta a todo el conjunto de Occidente, no solo a Europa, sino también a EE. UU. y a todas las potencias asimiladas: Australia, Canadá, Nueva Zelanda, etc. etc. Es evidente el crecimiento de los países en desarrollo, tanto desde el punto de vista económico como demográfico, y por tanto es necesario encontrar un nuevo equilibrio político con los nuevos actores. Las crisis del siglo XXI han puesto de manifiesto la debilidad de Occidente, no solo desde el punto de vista del poder político, debido a la fragmentación de la hegemonía americana, si no sobre todo a la aparición de nuevos poderes en China o India; económico con la pro funda crisis financiera de 2008 que se llevó por delante la confianza en el nuevo capitalismo financiero, moral con la crisis de valores que supuso la imprevisión frente a la oleada islámica, y sobre todo la falta de una respuesta adecuada más allá del fracaso militar, y finalmente el suicidio de Occidente. Occidente debe salir de las trampas en las que ha caído, reforzar su identidad occidental y por lo tanto cristina, recuperar sus verdaderos valores y así podrá hacer frente a los han puesto en peligro su hegemonía y su futuro, unos viejos conocidos por otro lado: el islam y Asia. Occidente debe volver a las raíces culturales que le hicieron fuerte, si quiere evitar su desintegración definitiva y para ello es necesario contar con la ortodoxia rusa lo que hará posible, como le su cedió a Roma en Bizancio, recuperar la hegemonía de Occidente a través unos valores y una moral que hoy ha abanado.
Hay lugares que concentran el pulso del planeta. Hoy, ese lugar es una región inmensa que abarca desde las costas de África oriental hasta las islas del Pacífico, y que conecta a dos tercios de la humanidad. En sus aguas se cruzan las principales rutas comerciales, las mayores economías y las potencias militares más decisivas del siglo XXI. Allí se juega el destino político, económico y tecnológico del mundo.
Mientras Occidente duda y se repliega, el Indo-Pacífico avanza. China y la India compiten por la hegemonía regional, Japón y Australia rearman sus estrategias de defensa y Estados Unidos intenta conservar su influencia. En el corazón de esa lucha, los BRICS+ impulsan la desdolarización, la inteligencia artificial redefine la supremacía tecnológica y el comercio marítimo se convierte en el tablero donde se enfrentan las potencias del siglo XXI.
Este ensayo interpreta la obra de H-G. Gadamer (1900-2002) poniendo en práctica una comprensión, entendida como interpretación y aplicación desde el propio horizonte que se desplaza a otros para actualizarlos en una nueva situación y para ampliarse.
Tanto el título como la cita inicial de Weber con la que se inicia dan cuenta de su tesis fundamental, la cual no solo actúa como hilo conductor de la progresiva explicitación de la filosofía gadameriana, sino también como núcleo de la concepción de la filosofía de la propia autora. La búsqueda de la verdad teórico-práctica es una de sus tareas, así como uno de los principales temas de toda la historia de la filosofía y un fin ineludible de toda vida racional, pues la racionalidad es la otra cara de la verdad, y es la vida la que actúa como horizonte de la pregunta por la verdad y de la orientación hacia la misma. Esta investigación se suma a ellas haciendo dialogar a Gadamer con la fenomenología en la que se formó -fundamentalmente con la de Husserl-, con la Escuela de Frankfurt, con otras nociones de verdad y con sus críticas. Ni en este filósofo ni en este trabajo encontrará el lector una teoría de la verdad, pero sí una concepción de la misma en relación con la comprensión, el lenguaje, la historia y el ser.
Hubo un tiempo en el que los mortales miraban a la Luna, al mar y las montañas... y no veían solo naturaleza. Veían dioses, gigantes, criaturas fabulosas y destinos inevitables. Puede que hoy nuestras creencias sean diferentes, pero la mitología sigue ahí. En los días de la semana, en las películas y series, en los videojuegos, en los libros y en la música. Thor, Freya o Gandalf nunca se fueron, solo cambiaron de forma.
Este libro habla de ellos, y de aquellos hombres y mujeres que creyeron en su existencia: granjeros, comerciantes o guerreros vikingos que dejaron una huella profunda en la historia de Europa.
No importa si eres un apasionado del mundo nórdico o estás empezando a conocerlo: @Helanyah, la profe de los dioses, lo narra a través de un lenguaje cercano y fácil, como si estuvieras escuchándola al calor del hogar... Con el único el deseo de que aprendas, disfrutes y compruebes que, aunque creas que los mitos son cosa del pasado, en realidad siempre nos han acompañado.
Baltimore. Ferguson. Tottenham. Clichy-sous-Bois. Oakland. Nuestra época se ha convertido en una «era de disturbios». En este libro, Joshua Clover, aborda la problemática de los disturbios desafiando la caracterización convencional por parte del marxismo de estos como apolíticos o espontáneos. A lo largo del texto, Clover presenta una reflexión teórica sobre el disturbio como una forma concreta de lucha de clases a lo largo de la historia y utiliza la dialéctica del disturbio y la huelga para reescribir la historia de la acumulación de capital. La hipótesis que se plantea en este análisis es que los disturbios constituían la principal forma de lucha en los siglos XVII y XVIII, pero que fueron suplantados por las célebres huelgas y protestas obreras de finales del siglo XIX y principios del XX. A partir de los años setenta, hemos asistido a un retorno de los disturbios, que desde entonces se han visto transformados por las coordenadas de raza y clase.