Un amor que arde.
Ser el capitán de una brigada de bomberos forestales es una tarea de alto riesgo y alta recompensa. El riesgo me tomó por sorpresa hace cinco años, cuando perdí a uno de los miembros de mi equipo y eso me cambió para siempre. Desde entonces, las únicas recompensas que me permito son trabajar más duro, con más inteligencia, y disfrutar de noches con desconocidas.
Hasta que conozco a Prescott. Su lengua afilada y su espíritu aventurero hacen que me olvide de todas mis reglas... Sin embargo, cuando su pasado reaparece y las mentiras empiezan a resultarme demasiado familiares, juro no volver a mirarla.
Pero todo cambia cuando ella se encuentra en una situación de vida o muerte. Mis instintos entran en acción y no puedo quedarme de brazos cruzados. Atrapados y compartiendo cama otra vez, nos vemos obligados a enfrentar la verdad.
Este volumen es un sentido tributo de Javier Marías a la figura y la literatura de William Faulkner, uno de los escritores más importantes del siglo XX, ganador del Premio Nobel en 1950. Su prólogo es toda una declaración de intenciones: «Si la única manera de que Faulkner vuelva a ser más leído y más recordado es no ir con sus libros por delante, como sería lo justo, sino con su persona y sus dichos y anécdotas —esto es, con lo que no escribió—, entonces hay que plegarse e intentarlo». Así, Marías traza en estas páginas el retrato de un personaje enigmático, tímido e impertinente que se tomaba tan en serio su actividad como tan poco en serio a sí mismo.
Cuando el corazón se desboca, el cuerpo se tensa y el cerebro no funciona bien. Si nos sentimos en peligro, reaccionamos atacando, aislándonos o simplemente huyendo. Estas formas de actuar impiden que comprendamos a los demás y hacen imposible que éstos nos vean como realmente somos.
Vivir es un asunto urgente es una de las obras de referencia en el campo del desarrollo personal, con más de 300.000 ejemplares vendidos en España. Su intención es abordar y entender la morfología del estrés para aprender a convivir con él desde el entendimiento, para que no nos usurpe lo que más queremos, para que no invada nuestra existencia ni condicione nuestra felicidad.
En esta nueva edición, además de hablar de temas como la importancia del sueño o los beneficios del ejercicio físico, el doctor ahonda en la relevancia de cultivar el pensamiento y las habilidades humanas y en la era de la Inteligencia Artificial. Una obra imperecedera, una conversación tú a tú, un viaje al interior de nosotros mismos. Un clásico.
Javier Marías rinde homenaje en este libro a uno de los novelistas contemporáneos que más admiraba: Vladimir Nabokov. Su intención era conmemorar a un escritor con el que se sentía en deuda literaria y animar a los lectores a que lo busquen con más frecuencia.
Marías nos cuenta, por ejemplo, que un día de 1950 la mujer de Nabokov, Véra, logró detenerlo cuando se disponía a quemar los primeros capítulos de Lolita, agobiado por las dudas y las dificultades. También que le molestaba mucho que le atribuyeran influencias, fueran de Joyce, Kafka, Proust o de Dostoyevski. Y que los mayores éxtasis los experimentó a solas: cazando mariposas, creando problemas de ajedrez, traduciendo a Pushkin y escribiendo.
Jesús de Nazaret fue más que un hombre.
Las pruebas lo confirman.
Solo hay dos alternativas: Jesús es Dios o no lo es. El objetivo de este libro es ayudarle a decidirse. Pongamos todas las preguntas sobre la mesa: ¿mentía Jesús cuando se declaraba hijo de Dios? ¿Era acaso un loco? ¿Se inventaron otros su mito y lo convirtieron en algo que nunca fue?
¿Manipulación, mito, mentiroso, maniaco o Mesías?
No hay más. Pero si descartamos las cuatro primeras, se verá obligado a aceptar la última.
Este no un libro de religión ni de teología, es un libro de divulgación científica e histórica: porque, con ambas en la mano, la evidencia de que Jesús es Dios resulta tan abrumadora que escapar por las fisuras de la incredulidad se vuelve casi imposible. Repasando los últimos descubrimientos científicos, históricos y arqueológicos de que disponemos, nos enfrentamos a la única verdad posible:
Jesucristo es quien dijo ser.