Alfonso Carlos Comín, pese a su muerte prematura a los 46 años, dejó una huella indeleble entre los cristianos progresistas y los militantes comunistas, y en general en la izquierda catalana y española. De familia carlista, superó esa herencia a fuerza de vivir su fe religiosa con radicalidad, a partir de una lectura abierta y crítica del mensaje evangélico que rescatase su sentido originario. Un hilo enlaza su fe en un Dios hecho Hombre con la convicción de que sólo se puede vivir esa fe luchando por mejorar la situación vital real de los seres humanos, combatiendo por la justicia, la igualdad y la fraternidad. Esto equivale a combate político, y más concretamente a combate por el socialismo. Este libro reúne por vez primera una antología de textos de Alfonso Comín y aspira a ofrecer, de manera asequible, una visión completa de su pensamiento y su trayectoria, incluyendo, además de sus numerosos libros, cartas personales, poemas y el testimonio de sus años en Andalucía o de su paso por las cárceles franquistas. Su militancia en partidos de izquierdas, desde su juventud hasta el final de sus días, y su batalla para que se aceptara que los cristianos marxistas pudiesen vivir sin disimulos tanto su fe religiosa como su militancia política le llevaron, por un lado, a reivindicar la laicidad de los partidos comunistas y a reclamar su compromiso con las libertades democráticas y, por el otro, a defender el pluralismo ideológico de los creyentes dentro de la Iglesia. Su pasión intelectual se reflejó también en su tarea como editor y como docente.
Entre las principales figuras de la poesía medieval destaca el francés François Villon, autor de dos largos poemas: El legado y el monumental Testamento (de más de 2000 versos) donde deforma los valores caballerescos para dar voz a vagabundos y delincuentes, carne de presidio y de patíbulo, para que ofrezcan una visión burlesca, obscena y al límite de su experiencia, mediante un verso directo, muy expresivo. Nuestra edición incluye también poemas de los predecesores de Villon como Rutebeuf o Charles d’Orléans, que permiten tomar el pulso a la época medieval. Con la excelente traducción de Vicente Monroy este libro nos ayuda a sumergirnos en la siempre cercana y a menudo desconocida poesía medieval.
«De vez en cuando ocurre el milagro: el escritor delicado, dubitativo y con tendencia ansiosa se retira, y a través de él resuena la música del universo: como la base de una fuente, hace tanto de oído como de instrumento».Hermann Hesse
«El último gran lírico europeo de la edad clásica».Félix de Azúa
En febrero de 1923, al tiempo que terminaba las Elegías de Duino, Rainer Maria Rilke compuso en un rapto los Sonetos a Orfeo, culminación del ciclo que había empezado diez años atrás con aquel libro, una de las aventuras poéticas más intensas y estimulantes de la modernidad. Si las elegías concluían con una aceptación radical de la finitud y condición efímera del ser humano, en los sonetos Rilke vuelve la mirada a Orfeo como dios de la poesía y punto de partida de un nuevo credo vital.
El mito del primer cantor, que descendió a los infiernos para rescatar a su esposa Eurídice, fracasó en su empeño y fue luego despedazado por las ménades, se convierte para el poeta moderno en la metáfora de la reinserción de la humanidad en la placenta de la naturaleza, gracias a la cual ya no hay un más acá y un más allá, sino un solo ámbito salvado por el canto. Como ya hicieran con las Elegías, Adan Kovacsics y Andreu Jaume han realizado una nueva y escrupulosa traducción de los sonetos, añadiéndoles abundante material complementario para entender la obra, desde las cartas de la época hasta otros poemas esbozados o descartados, así como los fragmentos de Ovidio que inspiraron al autor.
El apellido Kennedy ha sido sinónimo de riqueza, poder, glamour y, sobre todo, integridad. Pero esta fachada cuidadosamente construida esconde una oscura verdad: el patrón de abuso físico y psicológico de mujeres y niñas por parte de los hombres Kennedy, que ha ido dejando un rastro de ruina y muerte en cada generación.
A lo largo de décadas de escándalo tras escándalo desde agresiones sexuales, difamaciones, suicidios y homicidios involuntarios, la familia y sus defensores han mantenido intacta la marca Kennedy. Ahora, la periodista Maureen Callahan autora superventas en Estados Unidos revela la historia oculta de violencia y explotación de los Kennedy, dejando al descubierto su sexismo impenitente y su depravación desenfrenada. Al tiempo que logra situar a estas mujeres y niñas en el lugar que les corresponde en la historia de la dinastía: desde Jacqueline Onassis y Marilyn Monroe hasta Carolyn Bessette, Mary Jo Kopechne, Rosemary Kennedy y muchas otras cuyos nombres no son tan conocidos pero deberían serlo.
El poema narrativo es el que se convertirá en la piedra angular de toda su obra. Con él consigue fundir las corrientes tradicio-nalista y europeísta en una sola, expresiva, elegante y sobria, de su propia creación; y forja la lengua y la literatura rusas tal y como hoy la conocemos. En sus poemas narrativos, Pushkin entrelaza las noveda-des llegadas a Rusia desde occidente, domi-nado por Lord Byron, con el folclore y las leyendas rusas. Pushkin evoluciona desde unos parámetros byronianos, más subjeti-vos y sentimentales, a otros más personales en los que se aprecia la clara influencia de Shakespeare.
Mientras el mundo mira hacia las guerras del presente, el gigante asiático avanza silencioso y paciente, aplicando las mismas enseñanzas que escribió Sun Tzu hace más de dos mil años en El arte de la guerra, un verdadero tratado para vencer en el campo de batalla, pero también en la vida.
En El Tao de la guerra, el coronel Pedro Baños se adentra en este clásico imbatible. Con su habitual claridad y rigor, agrupa y comenta las máximas de Sun Tzu en grandes temas ―espionaje, liderazgo, tropas, táctica, estrategia, mando, logística―, demostrando que su obra no solo ofrece una guía personal accesible a todos, sino que constituye también la base de la actual estrategia de poder de China.
Únicamente conociendo en profundidad el pensamiento auténtico del mundo chino ―su concepción del poder, la armonía y el conflicto― puede entenderse la forma en que esta civilización milenaria aborda la competencia global.