A simple vista, no existe nada tan distante como el mundo de la ciencia teórica y el de la teología. No obstante, estos dos ámbitos tienen como pretensión aproximarse lo más posible a la verdad. En su origen está el asombro que interroga nuestras preconcepciones.
Neil Armstrong era un ingeniero brillante y reservado que prefería los datos técnicos a las ruedas de prensa. Buzz Aldrin luchó contra sus demonios personales con la misma determinación que puso en pisar la Luna. Alan Bean abandonó la NASA para pintar sus recuerdos espaciales con polvo auténtico del satélite incrustado en los óleos.
Sesenta años después de que Laika abriera el camino hacia las estrellas, la conquista del espacio sigue siendo la aventura más audaz de nuestra especie. Pero lejos de la retórica oficial, ¿qué hay detrás de los cascos y los trajes espaciales? ¿Cómo son realmente los hombres y mujeres que han convertido la exploración espacial en biografía personal?
Enrique José Díaz León nos ofrece un muestrario de humanidades espaciales donde los héroes revelan sus fragilidades: Valentina Tereshkova, que tuvo que convencer a los técnicos de vuelo de que había un error mortal en sus cálculos mientras orbitaba sola en el espacio; Chris Hadfield, que venció su miedo patológico a la oscuridad para comandar la Estación Espacial Internacional; o Miguel López-Alegría, que ha regresado al cosmos a los 65 años demostrando que los sueños no prescriben.
Entre los primeros mamíferos lanzados al vacío y los millonarios que hoy compran experiencias de quince minutos en órbita, Díaz León desvela que la verdadera historia del espacio no está en los manuales técnicos sino en los detalles aparentemente insignificantes: el bolígrafo que salvó una misión, el géiser de wasabi que salpicó la estación espacial, el saxofón que nunca sonó en las estrellas
Tras su éxito en el Reino Unido, llegan a España cuatro volúmenes que reúnen los capítulos esenciales del famoso libro Breves respuestas a las grandes preguntas de Stephen Hawking:
¿Cómo empezó todo?, ¿Qué hay dentro de un agujero negro?, ¿Sobreviviremos en la Tierra?, ¿Nos sobrepasará la inteligencia artificial?
En ¿Cómo empezó todo?, el prestigioso y reconocido cosmólogo explora el nacimiento del cosmos y cuestiona el papel de Dios en su origen. A través de la física teórica, indaga en cómo el universo pudo surgir espontáneamente y revela la profunda conexión entre las leyes naturales, el espacio y el tiempo.
Cada libro presenta un prólogo elaborado por reconocidos científicos nacionales, cuyo propósito es acercar el pensamiento de Stephen Hawking a los lectores interesados en comprender el origen de los agujeros negros y del tiempo, la inteligencia artificial, la posibilidad de vida más allá de la Tierra, la figura de Dios como creador y las reflexiones en torno al futuro de la existencia humana como especie.
Una oportunidad única para descubrir, con la claridad, la sencillez, el humor y la profundidad del propio Hawking, cómo la ciencia desentraña los misterios del cosmos y del propio ser humano.
¿Cómo debemos estudiar la historia de nuestros saberes? ¿Se trata únicamente de la historia de quienes produjeron el conocimiento, o también de quienes lo han recibido y asimilado? Tradicionalmente, la historiografía de la ciencia ha incurrido en ciertos prejuicios a este respecto. Los relatos de la historia de la ciencia han prestado una atención exclusiva a los «héroes» o protagonistas de la investigación, dejando a un lado las llamadas «masas críticas» y, de manera particular, a los receptores del saber. En lo que a la historia de la filología respecta, es significativo que el historiador danés Barthold Georg Niebuhr considerara a Friedrich August Wolf como el «héroe epónimo» de la filología clásica, desde una perspectiva absolutamente romántica. Sin embargo, tan interesante como el hecho de que Wolf formulara conceptos capitales para articular su nueva visión historiográfica de las literaturas antiguas, también lo es el fenómeno relativo a la transferencia de tales ideas hasta lugares remotos. Este libro se hace cargo, desde distintas perspectivas y en diferentes ámbitos nacionales y culturales, del decisivo fenómeno de la transmisión literaria.
Sobre Juan Carlos I se han escrito muchos libros, la mayor parte de ellos desde la hagiografía, otros de pura propaganda, algunos trabajos de historiadores bajo un prisma de servilismo y tergiversación, y otras obras críticas sin reflexión ni análisis. También es cierto que hasta hace pocos años su figura estuvo blindada por una férrea censura y era muy difícil, por no decir que imposible, afrontarla de manera ecuánime.
En el cincuenta aniversario de su coronación, el hispanista Stanley G. Payne y el historiador Jesús Palacios han llevado a cabo una investigación exhaustiva en los fondos desclasificados de diferentes administraciones norteamericanas, fuentes primarias de diversos archivos españoles y numerosos testimonios directos. El resultado es este estudio, el más completo y objetivo, sobre la personalidad humana, íntima y política de Juan Carlos I durante sus primeros años de reinado y el punto de inflexión que supuso el golpe de Estado de 1981.
Este es el lugar donde la historia se tiñe de rojo y la memoria aún sangra.
A lo largo de los siglos, en los rincones más oscuros del tiempo, han caminado figuras que no dejaron huellas... sino cicatrices. Estas páginas no hablan de héroes ni mártires, sino de sombras con rostro humano:
El noble que convirtió sus castillos en tumbas.
La mujer que transformó a sus víctimas en jabón y pasteles.
El asesino que levantó una fortaleza para matar.
El enigma sin rostro que aún merodea entre las nieblas de Whitechapel.
Y muchas más… Porque esto no es solo un libro: es una danza macabra con la verdad.