Tras más de una década sobre el terreno en la guerra contra las drogas, ganándose la confianza de todos los implicados, Toby Muse nos adentra como nunca en el tráfico de drogas y nos guía a través del interminable horror sangriento y la lógica económica de cada nivel. Gracias al viaje de la droga más seductora y peligrosa del mundo, desde su origen hasta su destino final, llegamos a conocer y comprender la psicología personal corrupta y las motivaciones de cada uno de los actores de este oscuro El Dorado. No hay ganadores. Cualquiera que intente hacerse con el poder de la «diosa blanca» acaba destruido, despojado violentamente de su humanidad, su alma y su vida en esta danza de la muerte interminable y sin sentido. Un retrato conmovedor de un país que lucha por poner fin a este comercio mortal mientras la riqueza fluye.
La resaca es un intento por comprender cómo, durante la última década, la reacción se ha transformado en delirio, la división social en desconfianza, la desconfianza en paranoia y el odio en fantasías ―a veces realidades― de violencia. Por todo el país, los «hombres de Dios» glorifican el materialismo y la glotonería del alma, mientras citan las Sagradas Escrituras y se preparan para la guerra civil, una tormenta de fuego que anhelan profundamente. En los micrófonos de las iglesias hípsteres resuenan mentiras, codicia y glorificación de la guerra, cuando antaño predicaban paz y comprensión. Los mítines políticos están tan impregnados de necesidad y expectación como los avivamientos religiosos. En la extrema derecha, todo se intensifica: el amor se transforma en adulación, el miedo en venganza, la ira en furia. Sharlet muestra cómo el actual presidente de Estados Unidos, vehículo de miedos y fantasías conspirativas, continúa ascendiendo hacia la santidad, y la insurgente Ashli Babbitt, asesinada en el Capitolio, es beatificada como mártir de la feminidad blanca. `La resaca´ explora una geografía de dolor e incertidumbre en medio del auge del fascismo, mientras recuerda y celebra la valentía de quienes sostienen una visión diferente sobre la comunidad, la justicia y la libertad.
La democracia, tan desafiada actualmente, es una de las cosas cuya consolidación y mejora no sabemos exactamente qué nos está requiriendo: ¿indignación ante sus enemigos o serenidad confiada en su resistencia? ¿Son debidos sus males a la incompetencia de los dirigentes o a la estupidez de las masas? ¿Hasta qué punto podemos confiar en quienes aseguran defenderla? La historia de la democracia ha estado siempre acompañada por ese tipo de dilemas, lo cual parece indicarnos mucho acerca de su naturaleza, de ese equilibrio inestable en el que se articulan y renegocian los principios que la caracterizan. En este libro no hablo de su agitada historia sino de su incierto porvenir. Si la democracia es una forma de gobierno abierta al cuestionamiento y la renegociación de lo que se daba por establecido, la reflexión acerca de ella no está menos obligada a revisar sus conceptos, prácticas y previsiones.
En agosto de 1929, Federico García Lorca interrumpe su estancia en Nueva York y viaja al norte de Vermont para pasar diez días en una cabaña junto al lago Eden. Allí le espera un joven estadounidense llamado Philip Cummings, profesor de idiomas a quien había conocido un año antes en Madrid y con el cual mantuvo una relación amorosa. No obstante, en este reencuentro se manifiestan dos expectativas distintas: la del poeta ya consagrado, que aspira a una relación duradera, y la de un joven poco dispuesto a desafiar las convenciones sociales de la conservadora sociedad estadounidense. Nadie, hasta ahora, sabía realmente cómo este momento marcaría para siempre la vida del poeta.
La primera vez que Juan Cruz entrevistó a alguien tenía trece años y estaba subido a una escalerita para poder alcanzar el teléfono de su casa en Tenerife. El entrevistado fue un militar de Franco que ejercía también de entrenador de fútbol, y ese día cambiaría la vida de Juan Cruz para siempre. Desde entonces no ha parado de preguntar para contarle a la gente, como decía su maestro Eugenio Scalfari, 'lo que le pasa a la gente': 'Pregunté tanto [ ] que no me acostumbré jamás a preguntar como un profesional, sino como el curioso que llevo dentro desde que descubrí que preguntar es mejor que callarse'. De esa pasión por saber es prueba este libro que recoge una treintena de las mejores entrevistas realizadas en las últimas cinco décadas.
A pesar del criterio negativo de Ortega, existió una Ilustración "a la española" y no solo brotes aislados y periféricos. Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811) es el arquetipo de aquellos reformistas que pretendían situar a España en la Modernidad europea. Esta biografía muestra la trayectoria de un asturiano ejerciente, estudiante en Alcalá, magistrado en Sevilla y triunfador en la corte madrileña. Le acompaña hacia el peculiar "destierro" en su Gijón natal, donde escribe el famoso Informe de Ley Agraria y se vuelca en un gran proyecto educativo, el Real Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía. Fugaz ministro de Justicia con Godoy y expulsado de nuevo de la corte, una delación infame le lleva durante largos años como prisionero al castillo de Bellver en Mallorca. Liberado tras el motín de Aranjuez, don Gaspar opta por el bando patriota en la Guerra de la Independencia y deja lo mejor de sí mismo en la Junta Central, en cuya defensa escribe una importante Memoria. Respetado -pero no siempre querido- por liberales y absolutistas, regresa una vez más a Gijón y fallece tras un final dramático: huyendo de los franceses, sufre un naufragio en Puerto de Vega, y allí termina dignamente su vida ejemplar. Español eminente por aclamación, Jovellanos representa lo mejor del moderantismo español, en su condición de gran escritor, siempre ilustrado y siempre patriota.