¡Oye, tú! ¡Tengo que contarte algo megaimportante! ¿Te acuerdas de que en mi cumpleaños descubrí que soy un hada? Pues, si creías que no podía haber nada más flipante que eso, ¡TE EQUIVOCAS!
Resulta que no solo tengo unos poderes ultrachulos y que Raúl es un hombre lobo, ¡sino que toda su familia lo es! Y en menudo lío me he metido con ellos...
Pero ¿sabes qué es lo peor de todo? Que tengo un examen de lengua el lunes ¡Y NO HE ESTUDIADO NADA!
En esta popular aventura llena de magia, amistad y valentía, Dorothy y su perro Totó son arrojados por un violento tornado a la fabulosa tierra de Oz. Con la ayuda del espantapájaros, que busca un cerebro, el leñador de hojalata, que anhela un corazón, y el león cobardica, que desea armarse de valor, la joven em-prende un viaje para encontrar al poderoso mago de Oz y regresar a su casa en Kansas. A lo largo del camino, los personajes descubren que la auténtica magia reside en el coraje, el amor propio y el compañerismo.
Considerado el primer libro de literatura infantil fantástica propiamente, esta es una historia encantadora que enseña que la fuerza y el coraje se hallan siempre en nuestro interior.
Una biografía como ninguna otra de una escritora querida en todo el mundo por sus novelas sobre la vida, el amor y la sociedad en la Inglaterra de la Regencia. * Este libro delicioso, que bebe de los diarios, cartas y obras de la autora, dibuja un retrato detallado de su vida y su tiempo y celebra su ingeniosa y perspicaz producción literaria. * Aderezado con delicadas ilustraciones y reveladoras citas, este exquisito compendio examina los orígenes de las historias narradas por Jane Austen y la importancia de su inmortal legado. Por encima de todo, revela a la mujer que fue y nos la presenta más viva que nunca. La biografía esencial de Jane Austen es nítida: hija de un vicario y la séptima de ocho hermanos, creció en la campiña de Hampshire en el último cuarto del siglo XVIII y cumplió su cometido como miembro de provecho de una gran familia. Nunca se casó, lo que, a medida que se hiciera mayor, le habría acarreado la pérdida de estatus económico y relevancia social. No le dio tiempo: falleció con apenas 41 años, con varias novelas ya publicadas, pero que no llegó a firmar con su nombre. Tan sencilla fue su vida —aunque quizá no tanto como subraya su primer biógrafo y sobrino—, que sus logros parecen inverosímiles.