Los personajes que habitan esta novela son lectores o están en camino de serlo.
Lectores como yo, tú, ella, ellos. Como nosotros. Cómplices en la mayor y más grande de todas las aventuras.
Julián ha luchado contra el aburrimiento de todas las maneras posibles. Desde que le diagnosticaron hepatitis, ha recreado en su cabeza conversaciones imaginarias entre ostras que no tienen nada que hacer, ha buscado formas fantasiosas en las manchas de la pared, ha lanzado mocos al aire.
Pero es feliz porque no tiene que ir a la escuela. Y por nada del mundo se acercará a los libros: no leerá, no escribirá reportes, no pensará en la tarea. ¡Por supuesto que no!
Por su parte, Isa no se detendrá hasta encontrar a las heroínas de la literatura que le ayuden a demostrar que para celebrar sus quince años no es necesario que haga dieta y se ponga un vestido que jamás volverá a usar.
Pero en estas páginas también aparecen ágiles espadachines, monjes detectives, replicantes muy humanos y niños perdidos en islas desiertas que saben bien que leer es un modo de resistir.
En Confesiones de un joven novelista, Eco cuenta cómo se acercó a la ficción siendo ya un reconocido ensayista, cómo prepara cada una de sus novelas antes de ponerse a escribir, cómo crea sus personajes y la realidad que los rodea. Nos habla también de la buscada ambigüedad en que el escritor se mantiene a veces para que sus lectores sean libres de hacer su propia interpretación del texto. A continuación, aborda la definición de los personajes de una novela y la capacidad de un escritor para manipular las emociones del lector. ¿Por qué no lloramos si un amigo nos cuenta que la novia lo ha dejado y. en cambio, nos emocionamos al leer el episodio de la muerte de Anna Karenina? Como broche final, explica su peculiar manera de ver el mundo, reflexionando sobre su pasión por las listas.
«Cautivador, brillante... Un libro juguetón.»
The Guardian
CONFESIONES DEL estafador Félix Krull es, sin lugar a dudas, el referente de la novela picaresca más importante del siglo XX y una deliciosa parodia de la Bildungsroman alemana. Planteada como una autobiografía ficticia, Mann narra la extraña pero fascinante historia de Félix Krull, un timador de gran talento que carece de escrúpulos y de principios morales, y que domina el arte del subterfugio y el engaño, hasta el punto que sus propias víctimas se podrían considerar seres privilegiados. A pesar de haberla publicado en 1954, Thomas Mann empezó el proyecto en 1910 y la idea lo acompañó a lo largo de toda su carrera literaria.
En estas memorias Pablo Neruda narra los principales episodios de su vida y las circunstancias que rodearon la creación de su obra. Con la potencia verbal que caracteriza sus mejores escritos, expone tanto su concepción del arte y de la escritura como los motivos que lo llevaron a defender sus conocidas posiciones políticas, al tiempo que rememora su relación con personajes destacados, como Federico García Lorca, Rafael Alberti y Miguel Hernández.
Neruda fue un testigo privilegiado de la historia del siglo xx y un poeta de muchas vidas. Confieso que he vivido, su proyecto autobiográfico más ambicioso, construye el relato de una experiencia vital que refleja el devenir político, social y cultural de un continente.
Este libro reproduce el texto de la edición ampliada de las memorias del poeta, que incorpora materiales inéditos encontrados en los archivos de la Fundación Pablo Neruda. Entre ellos, un cuaderno con anotaciones manuscritas sobre los temas que debía incluir en sus memorias. En otros escritos, Neruda se refiere a la vida íntima de uno de sus grandes amigos, Federico García Lorca, reflexiona acerca de la religión y la escritura o sobre la dimensión histórica y política de la tierra austral, donde nace su poesía. La recuperación de estos textos inéditos nos permite proponer nuevas lecturas de las vidas del poeta.
El relato, íntimo y personal, de un hombre que nunca llegó a conocer a su mujer.
Yoel Raviv, agente del Mosad, acaba de enviudar y decide abandonar su profesión y alquilar una casa en las afueras de Tel Aviv para empezar una nueva vida junto a su hija, su madre y su suegra. Pero este período de paz se ve truncado cuando Yoel descubre que, en verdad, no sabía nada de su esposa.
Empieza, así, un duro camino en el que tendrá que asumir que realmente nunca ha escuchado a ninguna mujer de su familia. Despues de toda una vida sacando a la luz los secretos de los demás, se ve obligado a mirar hacia atrás, a las mentiras que el mismo ha dicho, al sombrío enigma de la vida y la muerte de su mujer, a sus años al servicio del Estado y a la misteriosa conducta de su hija.
Ángel Ros se encuentra atrapado, incapaz de elegir entre los dos polos opuestos de su vida. Por un lado, su pasión por la sudamericana Ana Ríos Ricardi, su pareja, con la que se entrega a las aventuras más salvajes; por el otro, su proyecto inacabado, la obra Cant de Dèdalus anunciant fi. Por un lado, la música y la psicodelia desatadas; por el otro, la quietud del pensamiento bien razonado. Por un lado, The Doors y Jim Morrison, y, por el otro, James Joyce. Así pues, los lances, teñidos de violencia y fiereza, se entretejen con las hondas reflexiones que el protagonista y relator de la novela dedica al quehacer literario hasta disolverse en una misma realidad. Situada en Barcelona, Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce supone el debut narrativo de Roberto Bolaño, que deja apuntadas entre líneas tanto su propia experiencia vital como los caminos que iba a recorrer su literatura. La edición se completa con el cuento Diario de bar, escrito también por ambos autores, y un prólogo de A. G. Porta en el que relata la experiencia de escritura a cuatro manos junto a Roberto Bolaño.
CARLOS MAYORAL PARA LIBROTEA: "No podía faltar la conversación alcohólica por excelencia, esa que se origina en cualquier bar del mundo (en este caso, en “La Catedral”) y que permite divagar por cualquier argumento, saltándose cualquier límite. Como ejemplo tenemos aquí a Zavalita, uno de los personajes de esta gran novela de Mario Vargas Llosa, que comienza preguntándose “en qué momento se había jodido el Perú”… como se jodieron tantas cosas."
Conversación en La Catedral es algo más que un hito en el derrotero literario del Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa: es un punto de referencia insoslayable, un dato fijo en la historia de la literatura actual.
Zavalita y el zambo Ambrosio conversan en La Catedral. Estamos en Perú, durante el «ochenio» dictatorial del general Manuel A. Odría. Unas cuantas cervezas y un río de palabras en libertad para responder a la palabra amordazada por la dictadura.
Conversación en La Catedral (1969) no es, sin embargo, una novela histórica. Sus personajes, las historias que éstos cuentan, los fragmentos que van encajando, conforman la descripción minuciosa de un envilecimiento colectivo, el repaso de todos los caminos que hacen desembocar a un pueblo entero en la frustración.
Conversación en La Catedral es una cruda radiografía del envilecimiento y la frustración de la sociedad peruana bajo la presión de un poder dictatorial.
Pocos meses después de su viaje de novios y sin aún haber podido, o querido, adaptarse a su cambio de estado, Juan Ranz se entera casi sin querer de que Teresa, la primera mujer de su padre, se quitó la vida al regreso de su propia luna de miel. Sólo una persona conoce el porqué y ha guardado durante años ese oscuro secreto. A partir de ese momento, el narrador sentirá un creciente malestar, «presentimiento de desastre» respecto a su recién inaugurado matrimonio.
«El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo».
Acaso sea Crónica de una muerte anunciada la obra más «realista» de Gabriel García Márquez, pues se basa en un hecho histórico acontecido en la tierra natal del escritor. Cuando empieza la novela, ya se sabe que los hermanos Vicario van a matar a Santiago Nasar -de hecho, ya le han matado- para vengar el honor ultrajado de su hermana Ángela, pero el relato termina precisamente en el momento en que Santiago Nasar muere.
El tiempo cíclico, tan utilizado por García Márquez en sus obras, reaparece aquí minuciosamente descompuesto en cada uno de sus momentos, reconstruido prolija y exactamente por el narrador, que va dando cuenta de lo que sucedió mucho tiempo atrás, que avanza y retrocede en su relato y hasta llega mucho tiempo después para contar el destino de los supervivientes. La acción es, a un tiempo, colectiva y personal, clara y ambigua, y atrapa al lector desde un principio, aunque este conozca el desenlace de la trama. La dialéctica entre mito y realidad se ve potenciada aquí, una vez más, por una prosa tan cargada de fascinación que la eleva hasta las fronteras de la leyenda.
Acaso sea Crónica de una muerte anunciada la obra más «realista» de Gabriel García Márquez, pues se basa en un hecho histórico acontecido en la tierra natal del escritor. Cuando empieza la novela, ya se sabe que los hermanos Vicario van a matar a Santiago Nasar -de hecho, ya le han matado- para vengar el honor ultrajado de su hermana Ángela, pero el relato termina precisamente en el momento en que Santiago Nasar muere.
El tiempo cíclico, tan utilizado por García Márquez en sus obras, reaparece aquí minuciosamente descompuesto en cada uno de sus momentos, reconstruido prolija y exactamente por el narrador, que va dando cuenta de lo que sucedió mucho tiempo atrás, que avanza y retrocede en su relato y hasta llega mucho tiempo después para contar el destino de los supervivientes. La acción es, a un tiempo, colectiva y personal, clara y ambigua, y atrapa al lector desde un principio, aunque este conozca el desenlace de la trama. La dialéctica entre mito y realidad se ve potenciada aquí, una vez más, por una prosa tan cargada de fascinación que la eleva hasta las fronteras de la leyenda.