Sin lugar a dudas el Romancero gitano no es solo el gran libro de poesía del canon lorquiano sino también una de las obras poéticas más importantes de la cultura occidental, que ha convertido al poeta granadino en una de las figuras más destacadas de nuestra literatura, junto a Quevedo, Góngora o Juan Ramón Jiménez.
A lo largo de los dieciocho romances que conforman el libro, Lorca hace gala del simbolismo que tanto le caracteriza -la luna, el agua, el cuchillo, la sangre, su mundo gitano, «el barco sobre la mar» y «el caballo en la montaña»- con el que ha fascinado, o casi hipnotizado, a generaciones de lectores de todo el mundo.
«Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto.» Esto fue lo último que un joven bombero dijo a su esposa antes de acudir al lugar de la explosión. No regresó. Y en cierto modo, ya no volvió a verle, pues en el hospital su marido dejó de ser su marido. Todavía hoy ella se pregunta si su historia trata sobre el amor o la muerte.
Voces de Chernóbil está planteado como si fuera una tragedia griega, con coros y unos héroes marcados por un destino fatal, cuyas voces fueron silenciadas durante muchos años por una polis representada aquí por la antigua URSS. Pero, a diferencia de una tragedia griega, no hubo posibilidad de catarsis.
«[...] por su escritura polifónica, que es un monumento al valor y al sufrimiento en nuestro tiempo.», palabras del Jurado de la Academia Sueca al otorgar a la autora el Premio Nobel