Desde el año 2013 se ha abierto en nuestro país un nuevo ciclo inmobiliario. La Gran Recesión iniciada en 2008 llevó al desahucio de cientos de miles de personas, que fueron posteriormente empujadas a un mercado de alquiler con precios cada vez más inflados. Nos hemos convertido así en testigos de la emergencia de una nueva figura social de la crisis, la de los inquilinos precarios, y asociado a esta, de un nuevo problema: la generalización de los desahucios, ahora por impago del alquiler.
Más allá del debate público acerca de la nueva ley de arrendamientos urbanos y de la aparición de nuevos actores como los fondos buitre o las SOCIMI, este libro pretende dibujar una completa cartografía del sistema de la propiedad inmobiliaria en España. En este mapa aparecen los fondos de inversión, la banca, las SOCIMI o la SAREB (el llamado banco malo). También se analiza la persistencia de los desahucios, la eterna carencia de vivienda pública y las nuevas estrategias inmobiliarias de las patronales del sector. Sin embargo, el análisis quedaría del todo incompleto caso de no ubicar en su centro a un actor pocas veces señalado: las extensas clases propietarias que dominan la sociedad española.
Jennifer Clement creció en Ciudad de México en los años sesenta, a apenas una puerta de distancia de la casa de Frida Kahlo y Diego Rivera. Su infancia, bohemia y muy poco ortodoxa, le permitió convivir con artistas, poetas, comunistas y revolucionarios y, más adelante, experimentar su propio despertar creativo. En los años ochenta, decidió sustituir las revoluciones de Latinoamérica por la contracultura de Nueva York, y pronto se convirtió en un referente de su escena cultural, habitando los mismos espacios que Jean-Michel Basquiat, Keith Haring, Colette Lumiere y William Burroughs, y frecuentando locales tan legendarios como The Mudd Club, Danceteria y Studio 54. La autora de La viuda Basquiat regresa con un memoir literario que es a la vez la historia de dos peligrosas, y por ello importantes, ciudades: Ciudad de México y Nueva York, y un retrato de los artistas que trabajaron en, desde y a pesar de ellas.
El presente libro es un recorrido por la historia reciente de la ultraderecha en España, que comienza con el pasado falangista de Javier Ortega Smith a finales de los años ochenta, para llegar a un partido que ya está presente en nuestras instituciones y donde todo lo decide un reducido grupo con Santiago Abascal al frente.
Al hilo de este relato, se habla de grupos como Fuerza Nueva, Juntas Españolas o Plataforma per Catalunya, donde estaban algunos de los ahora diputados de Vox. Porque la ultraderecha nunca desapareció: una parte se encontraba «dormida» en el seno del PP y, con la irrupción de Vox, se decidió a salir del armario. Ahora se encuentra inmersa en llegar a un equilibrio entre la nostalgia del franquismo, una España uniforme sin autonomías, la xenofobia y el fundamentalismo católico.
Se abordan asimismo los movimientos de Abascal, Ortega Smith y Vidal-Quadras que llevarán a la creación de Vox, su travesía del desierto tras fracasar en 2014, su irrupción en 2018, el nombramiento de Jorge Buxadé, que abomina del sistema de partidos, como vicepresidente y su evolución hasta nuestros días, con el abandono del partido por parte de Macarena Olona, que, como tantos otros militantes, se ha sentido ninguneada. Al mismo tiempo se relata y analiza la evolución de otros grupos ultras en España que, tras la irrupción de Vox, pierden su espacio y se radicalizan.
Cuando un grupo u organización política se embarca en la reescritura de la historia hasta convertirla en irreconocible a quienes se han especializado en su estudio, entonces el rigor histórico se erige en una prioridad política y el deber cívico en un imperativo moral. De un tiempo a esta parte, la proliferación de mitos y la escala de desinformación sobre el pasado han adquirido una nueva dimensión. La práctica no supone ninguna novedad. Ahora bien: el estrujamiento de la historia con fines políticos ha vuelto a ser puesto de actualidad de la mano de demagogos de extrema derecha, la misma que ha hecho de la historia patria uno de los ejes de su combate por la hegemonía cultural.
Vox y sus ecosistemas mediático y parahistórico, a menudo sin formación en la disciplina e ignorando sus métodos de funcionamiento, reescriben la historia empezando por las conclusiones y escarban en el pasado para encontrar (o inventar) algún tipo de evidencia en apoyo de su interpretación. Los historiadores e historiadoras del presente volumen, avalados por una dilatada trayectoria profesional en el estudio y análisis de la historia, salen al paso de los intentos interesados de poner la historia al servicio de un proyecto ultranacionalista, El libro cubre los hitos fundamentales de los periodos de la historia por los que Vox siente particular querencia (la Reconquista, la Hispanidad y la Guerra de la Independencia), así como aquellos sobre los que ha tratado de poner sordina en sus programas, escritos y declaraciones (la Guerra Civil y el franquismo). Además, en él se abordan temas como el aparato simbólico, la apoteosis de la épica patria o la visión de la nación de Vox.
Tras haber huido con su familia de los estragos de una guerra que desintegró a su país y luego de vivir en Perú durante varias décadas, Vera aún conserva intacta la imagen de todo aquello que dejó atrás. Acorralada por la soledad, revive sus primeros años junto a su hermano Alex y su amiga Misha. En medio de las bombas, los tres niños, como en un juego infantil, emprenden la formación de su propio ejército con la ilusión de salvarse de una guerra mayor. ¿Qué parte de Vera se quedó en su lugar de origen? ¿Qué busca recuperar al volver la vista atrás? Su historia, como la de muchos exiliados, está signada por una mezcla de renuncias y sacrificios, pero también por una fuerza que, silenciosamente, arrastra una corriente de esperanza capaz de resurgir en el momento menos pensado.
Contada en dos tiempos que encauzan la experiencia dividida de su protagonista, Casi todo desaparece reproduce, con notable dominio narrativo, el emocionante devenir de una memoria de heridas abiertas y valientes desafíos.
¿Por qué López Obrador se ha obsesionado con los medios (sobre todo con los “conservadores”), a quienes considera sus más fieros contrincantes? ¿Por qué miente y desinforma con tanta confianza incluso cuando se le presentan evidencias que anulan sus afirmaciones? ¿Qué consecuencias políticas tiene su actitud retadora y desdeñosa hacia la verdad y los hechos?
Sea como un recurso para polarizar al país en su beneficio o como una genuina estrategia de cambio, el presidente de México ha logrado convertir la relación entre el poder y los medios de comunicación en uno de los aspectos centrales de su gestión. Esto ha generado confrontación, pero también dependencia, y ha marcado el ritmo de la discusión público en México desde que el presidente estableció las conferencias “mañaneras” como la principal vía de comunicación de su gobierno.