Jimena tiene treinta años y estudia en una escuela de cine. Allí conoce al narrador de esta novela. Empiezan a salir, comparten vino, viajes, conversaciones, películas malas de sobremesa y todo lo que leen y escriben.
Se van a vivir juntos, proyectan identidades, hablan del futuro. Pero el futuro llega y el fantasma de la decepción se manifiesta: ¿Es esta la persona con la que quiero compartir mi vida? ¿No existe nadie mejor ahí fuera? ¿Por qué asumimos que una relación fracasa si no dura para siempre?
Ciencia ficción es una historia de amor. En ella no hay futuros alternativos, naves espaciales o viajes en el tiempo. Mediante guiños a diversos géneros (comedia romántica, cine-ensayo, drama, fantasía y ciencia ficción), el narrador ejecuta una autopsia parecida a la que todos hemos practicado alguna vez después de una ruptura: una mezcla de memoria y mito, análisis y pura especulación.
Nuria regresa al pueblo en el que ha pasado los veranosdesde su infancia, un rincón dedicado a la extracción del corcho en un espa cio natural protegido del sur de España. Durante su estancia, asistirá al conflicto entre dos formas de en tender el futuro, representadas por la población local, que busca nuevas formas de ganar se la vida ante el avance de la seca, una enfermedad que acaba con los alcornoques, y los veraneantes procedentes de la ciudad, que quieren preservar el entorno.
Después de convertirse en una de las sorpresas literarias de 2020 con Los últimos románticos, ganadora del Premio Euskadi de Literatura, Txani Rodríguez regresacon una novela de tensión creciente protagonizada por una joven inconformista, presa del mal augurio, marcada por la relación con su madre y un antiguo amor de verano, en un medio rural en crisis debido al cambio climático.
Daria es la hija, cuyo destino está marcado desde el nacimiento por un diagnóstico erróneo. Ada es la madre, que en el umbral de los cincuenta descubre que está enferma, pero este hallazgo se convierte en una oportunidad para dirigirse a su hija y tratar de contarle la historia de ambas. De este modo, todo pasa por los cuerpos de Ada y Daria: peleas diarias, enfados, secretos, pero tambien inesperadas alegrías y momentos de muchísima ternura. Las palabras atraviesan el tiempo, en un continuo ir y venir entre pasado y presente. Un relato de una fuerza y verdad extraordinarias, en el que cada instante se ofrece al lector como un regalo: una lectura que nos cambia, que nos desgarra y nos rehace.
Cosas que ya no existen es un hito en la trayectoria de Cristina Fernández Cubas, un libro que la autora concibió como un recuento de escenas, personajes, viajes y momentos de su propia vida que pedían paso para una suerte de memorias, y que, imponiendose como historias, acabaron conformando un magnífico volumen de relatos vividos. Con las armas de la ficción, y el despliegue de una prosa envolvente y arrolladora, sus páginas nos transportan a un viaje transatlántico al Buenos Aires de los años setenta, a estudiar durante unos meses en El Cairo, a cruzar la frontera boliviana o a vivir singulares peripecias en distintos puntos del globo.