Próxima al compendio de las concepciones de Hermann Hesse (1877-1962) sobre la condición humana y la creación literaria, El juego de los abalorios (1943)-última novela que publicó- es la representación plástica de la visión milenarista siempre presente en su obra. Escrita supuestamente por un narrador anónimo de la mítica Castalia hacia el año 2400, la obra gira en torno al extraño juego del que se tomatítulo, abarcador de todos los contenidos y valores de la cultura, y vinculado con el advenimiento del Trecer Reino del espíritu, unificación de todos los tiempos del hombre.
Quinto volumen de esta edición definitiva de la obra completa de Canetti, y cierre de la trilogía en la que recogió su autobiografía.
En los tres libros que componen su autobiografía Elias Canetti nos ofrece su particular visión de la vieja Europa y de sus contemporáneos -Freud o Bábel pasean por estas páginas- en un viaje en el que las vivencias y la literatura se entrelazan para formar un universo único. Juego de ojos es el tercer y último volumen de esa serie y se sitúa en la Viena de 1931 a 1937, a las puertas de la catástrofe. En ella el autor retrata su estrecha relación con Hermann Broch y Robert Musil, entre otros.
Durante muchos años, el gra poeta Von Humboldt Fleisher y Charlie Citrine, un joven completamene inflamado por el amor a la literatura, han sido los mejores amigos. Pero cuando le llega la muerte, Humboldt es un escritor fracasado y la vida de Charlie ha llegado a un punto crítico: su carrera profesional no avanza, está sumergido en un espantoso divorcio, liado con una mujer joven con la que no encaja y frecuenta compañías poco recomendables. ¿Cómos salir de todo eso? La última voluntad de Humboldt, que protege a su amigo Charlie desde su tumba, es un 'legado' que puede ayudarle a tomar de nuevo las riendas de su vida. El legado de Humboldt, según la crítica una de las mejores novelas de Bellow, obtuvo el Premio Pulitzer en 1975.
«Un día la hermosa mujer de un hombre que la quería muchísimo lo abandonó. Él empezó a buscarla. Allá donde fuera por la ciudad encontraba su rastro pero no a ella...» Así cuenta su caso Galip, un joven abogado que vive en Estambul y quiere reencontrarse con Rüya, su esposa y prima. Sospecha que ha huido con otro hombre, con alguien casi tan cercano como su propio hermanastro, Celál, un periodista excéntrico que también ha desaparecido. Cuando Galip da un paso audaz y asume la identidad de Celál, ignora el riesgo al que se expone. Porque hay juegos que desembocan en crímenes inesperados.
Encrucijada de todas las obsesiones e intuiciones de el autor y exponente de su singular talento para el relato, El Lobo estepario se inscribe dentro del empeño, patente a lo largo de toda su obra, por iluminar la zona oscura de la condición humana a fin de poner al descubierto su carga trágica y un incierto destino.
Cuando nos salimos del camino marcado, las distancias con quienes nos rodean a veces son insuperables.
En abril de 1967, la autora y protagonista, por entonces joven aspirante a profesora de secundaria, supera el examen de capacitación en un liceo de Lyon para orgullo (y recelo) de su padre, antiguo obrero que, procedente del medio rural y tras trabajar duramente, ha acabado convertido en propietario de un pequeño comercio en las provincias. Para ese padre, todo eso significa otro paso adelante en su difícil ascenso social; sin embargo, poco le dura esta satisfacción, ya que fallece dos meses después. Padre e hija han traspasado sus respectivos «lugares» dentro de la sociedad. Pero se han mirado entre sí con suspicacia, y la distancia entre ambos ha ido tornándose cada vez más dolorosa.
El lugar se centra, pues, no sólo en los complejos y prejuicios, los usos y las normas de comportamiento de un segmento social de límites difusos, cuyo espejo es la culta y educada burguesía urbana, sino también en la dificultad de habitar en un espacio propio dentro de la sociedad.
El mito de Sísifo es el ensayo fundacional de la filosofía del absurdo, una obra mayúscula que dio a conocer el gran talento de Albert Camus. Publicada en 1942, el mismo año que El extranjero, fue una de las primeras obras que revelaron al público la inteligencia y la sensibilidad del autor.
El título del ensayo hace referencia a un personaje de la mitología griega que enfadó a los dioses por su extraordinaria astucia y fue condenado a empujar perpetuamente una piedra enorme montaña arriba. Al llegar a la cima, la piedra volvía a caer hasta el valle, desde donde Sísifo debía volver a empujarla hasta la cumbre, y así eternamente. Por medio de esta alegoría, Camus discute la cuestión del suicidio y el valor de la vida, presentando a Sísifo como imagen del esfuerzo inútil e incesante del hombre. De este modo plantea la filosofía del absurdo, según la cual nuestras vidas son insignificantes y no tienen más valor que el de lo que creamos. Siendo el mundo tan fútil, pregunta Camus, ¿qué alternativa hay al suicidio?
«No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio.»
El mito de Sísifo es el ensayo fundacional de la filosofía del absurdo, una obra mayúscula que dio a conocer el gran talento de Albert Camus. Publicada en 1942, el mismo año que El extranjero, fue una de las primeras obras que revelaron al público la inteligencia y la sensibilidad del autor.
El título del ensayo hace referencia a un personaje de la mitología griega que enfadó a los dioses por su extraordinaria astucia y fue condenado a empujar perpetuamente una piedra enorme montaña arriba. Al llegar a la cima, la piedra volvía a caer hasta el valle, desde donde Sísifo debía volver a empujarla hasta la cumbre, y así eternamente. Por medio de esta alegoría, Camus discute la cuestión del suicidio y el valor de la vida, presentando a Sísifo como imagen del esfuerzo inútil e incesante del hombre. De este modo plantea la filosofía del absurdo, según la cual nuestras vidas son insignificantes y no tienen más valor que el de lo que creamos. Siendo el mundo tan fútil, pregunta Camus, ¿qué alternativa hay al suicidio?
«No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio».
El mito de Sísifo es el ensayo fundacional de la filosofía del absurdo, una obra mayúscula que dio a conocer el gran talento de Albert Camus. Publicada en 1942, el mismo año que El extranjero, fue una de las primeras obras que revelaron al público la inteligencia y la sensibilidad del autor.
El título del ensayo hace referencia a un personaje de la mitología griega que enfadó a los dioses por su extraordinaria astucia y fue condenado a empujar perpetuamente una piedra enorme montaña arriba. Al llegar a la cima, la piedra volvía a caer hasta el valle, desde donde Sísifo debía volver a empujarla hasta la cumbre, y así eternamente. Por medio de esta alegoría, Camus discute la cuestión del suicidio y el valor de la vida, presentando a Sísifo como imagen del esfuerzo inútil e incesante del hombre. De este modo plantea la filosofía del absurdo, según la cual nuestras vidas son insignificantes y no tienen más valor que el de lo que creamos. Siendo el mundo tan fútil, pregunta Camus, ¿qué alternativa hay al suicidio?
¿Qué pasa en nuestro interior cuando leemos una novela? Este libro nos lleva a los mundos del escritor y del lector y pone de manifiesto las íntimas conexiones entre ambos. Pamuk recurre a la famosa distinción de Friedrich Schiller entre poetas «ingenuos» (los que escriben con espontaneidad, serenidad y naturalidad) y poetas «sentimentales» (reflexivos, emotivos, inquisidores y sensibles al artificio de la palabra escrita). Remontándose a las novelas de su adolescencia y deteniéndose en las obras de Tolstói, Dostoievski, Stendhal, Flaubert, Proust, Mann y Naipaul, el autor explora la oscilación entre lo ingenuo y lo reflexivo, así como la búsqueda del equilibrio que se encuentra en el corazón mismo del oficio de todo novelista.