Entre dos jóvenes de dieciséis años –Hans, nacido en una familia judía, y Konradin, rico aristócrata– surge una intensa amistad cuando coinciden en una selecta escuela de enseñanza media. Nos hallamos en la Alemania de 1932. Sin embargo, al cabo de apenas un año, todo habrá acabado: con el ascenso de Hitler al poder, Konradin entra a formar parte de las fuerzas nazis mientras Hans huye al exilio. Tan sólo mucho tiempo después, Hans, instalado en Estados Unidos, «reencontrará», en cierto modo, a su viejo amigo.
Reinventa tu cuerpo, resucita tu alma demuestra que, a pesar de su apariencia física, el cuerpo es producto de la conciencia y como tal debemos entenderlo y decidir qué hacemos con él. El poder de esa conciencia se extiende más allá de lo físico. Somos conciencia en movimiento. El alma es nuestro cuerpo espiritual y debemos volver a conectarnos con ella. Mientras reinventamos nuestro cuerpo, el alma también debe ser resucitada en asociación con él.
«Mi libro preferido, y el primero que escribí.»
Gabriel García Márquez
Con este libro, Gabriel García Márquez se descubrió a sí mismo como un narrador. Sin embargo, la intención primera era escribir un reportaje sobre un hombre, Luis Alejandro Velasco, que estuvo diez días a la deriva en una balsa mecida por el mar Caribe. El futuro Nobel de Literatura y entonces joven reportero que era García Márquez escuchó el relato de los hechos de boca de su protagonista y los transformó, tal vez sin pretenderlo, en un prodigioso ejercicio literario, una narración escueta y vigorosa donde late el pulso de un gran escritor. La publicación por entregas del reportaje en El Espectador de Bogotá supuso un alboroto político considerable -se revelaba la existencia de contrabando ilegal en un buque de la Armada colombiana, lo que costó la vida de siete marineros y el naufragio, más afortunado, de Velasco- y el exilio para su autor.