A raíz de una insignificante batalla entre dos reinos anclados en el olvido de la India del siglo XIV, una niña de nueve años tiene un inesperado encuentro que cambiará el curso de la historia. Tras presenciar la muerte de su madre, la niña, Pampa Kampana, se convierte en receptáculo de una diosa que empieza a hablar por su boca. La diosa le otorga poderes que escapan a la comprensión de Pampa Kampana y le confía que va a ser fundamental en la erección de una gran ciudad llamada Bisnaga, literalmente “ciudad de la victoria”, la maravilla del mundo.
En los siguientes dos siglos y medio la vida de Pampa Kampana estará íntimamente ligada a la de Bisnaga, desde la siembra de una bolsa de semillas mágicas hasta su trágica perdición a causa de motivos puramente humanos: la soberbia de quienes ostentan el poder. Tras dar vida mediante susurros a Bisnaga y sus ciudadanos, Pampa Kampana intenta cumplir la tarea que le ha impuesto la diosa: reivindicar a la mujer en un mundo patriarcal. Pero las cosas suelen escapar a los designios de su creador, y Bisnaga no será una excepción. Pasan los años, se suceden los gobernantes así como las batallas, las lealtades cambian, el propio tejido de Bisnaga deviene un tapiz cada vez más complejo, en cuyo centro está siempre Pampa Kampana.
Un héroe dulce y extrañoDurante toda su vida, Mackie ha intentado huir de la verdad. Ahora, por el amor de una chica, está dispuesto a enfrentarse a su miedo más profundo: el regreso a casa.A partir de 14 años. Todos los pueblos tienen sus secretos, pero el de Gentry es especialmente siniestro: a veces, se dice, los bebés son secuestrados y sustituidos por niños nacidos en el inframundo. Mackie siempre ha sospechado que era uno de esos sustitutos; lo nota en su frágil salud, en su extraña aversión al hierro, en la mirada huidiza de su madre... Nada le gustaría más que ser un chico normal, ir al instituto y tocar el bajo. Pero cuando Tate, la chica de sus sueños, pierde a su hermana, Mackie sabe que es el único que puede rescatarla. Sólo el amor podría empujarle a regresar a ese mundo espantoso... su verdadero hogar.
La ambición de volar, el viejo sueño del hombre, empezaba a cobrar realidad a principios del siglo xix. Y Julio Verne, incansable viajero literario, embarcó en el globo aerostático Victoria al doctor Samuel Fergusson, junto con su amigo Dick Kennedy y su criado Joe Wilson, en un complejo y fantasioso viaje rico en peripecias, sentimientos y pasiones, por los cielos de África, desde la isla de Zanzíbar a la costa del Senegal. Su objetico: encontrar las fuentes del Nilo. Y el del autor, una vez más, mostrarnos la certeza de que la imaginación es el medio de transporte más fiable. «Con curiosidad técnica, entusiasmo sincero y una fe conmovedora», en palabras de Arturo Pérez-Reverte, porque «la ciencia no era sólo un manual de hallazgos y soluciones, sino también una nobilísima excusa para la aventura».
Salem's Lot es un pueblo tranquilo donde nunca pasa nada. O quizás esto son solo apariencias, pues lo cierto es que sí se están sucediendo diversos hechos misteriosos, incluso escalofriantes...
Veinte años atrás, por una apuesta infantil, Ben Mears entró en la casa de los Marsten. Y lo que vio entonces aún recorre sus pesadillas. Ahora, como escritor consagrado, vuelve a Salem's Lot para exorcizar sus fantasmas.
Salem's Lot es un pueblo tranquilo y adormilado donde nunca pasa nada..., excepto la antigua tragedia de la casa de los Marsten. Y el perro muerto colgado de la verja del cementerio. Y el misterioso hombre que se instaló en la casa de los Marsten. Y los niños que desaparecen, los animales que mueren desangrados... Y la espantosa presencia de Ellos, quienesquiera que sean Ellos.
Petersburgo, la ciudad, es el verdadero protagonista de esta novela. Concebida y presentada como un espacio geométrico cerrado, configurado entre la Perspectiva Nevski y el Neva, entre las callejuelas grises y los palacios rojizos, aparece como un ser vivo, pensante y sintiente.
Un ser palpitante sobre el que aparecen los personajes como títeres atormentados y grotescos, y que atraviesan dos misterioso fantasmas: el Jinete de Bronce (la estatua de Pedro I, símbolo del poder paternalista y opresor, concebido como alma de la ciudad y del poder por Pushkin, pero todavía hoy emblema de la ciudad) y el Holandés Errante, que es el Neva, y el puerto y lo Otro.
Un desfile que se va transformando mediante el extraordinario uso de la sintaxis y merced a la significación otorgada a ciertos símbolos, como el color (rojo y negro, sobre el gris de la niebla, el azul del Neva, el verde grisáceo del mar, el bermellón de los palacios, el bronce de la fiebre...), en uno de los sueños más subyugantes que jamás haya dado la literatura.
En pleno periodo de transformación personal y literaria, el narrador de esta novela comienza a observar señales en puertas y en cuartos contiguos, símbolos que comunican París con Cascais, Montevideo, Reikiavik, San Gallen y Bogotá, y que le van devolviendo sigilosamente a la escritura, al deseo de transformar en láminas de vida ciertas experiencias que piden a gritos ser narradas.
Montevideo es una ficción verdadera, un gran tratado sobre la ambigüedad del mundo como rasgo característico de nuestro tiempo, una novela en la que el mejor Vila-Matas encuentra la forma de nombrar nuevamente las cosas cuando todo parece ya dicho; hazaña tanto más admirable porque el núcleo central de su obra no es otro que la modernidad de la novela.