Colleen McCullough nos traslada a los primeros siglos de la civilización occidental y traza un espléndido cuadro de la Roma republicana. La historia se inicia en el año 110 a. C. con dos ambiciosos personajes, Mario y Sila, cuyo único y decidido objetivo es llegar a ser el primer hombre de Roma. El primero es un plebeyo de mediana edad, enardecido por la confianza en sus dotes y el enriquecimiento que ha logrado; el segundo, un joven y apuesto aristócrata corrompido por la pobreza familiar. Aquél, un militar disciplinado y soberbio, y éste, un desvergonzado epicúreo. Mario se casa por interés para favorecer su carrera política, y Sila, por amor. Ambos pugnan en este primer episodio por el poder y la gloria.
Esta obra es para muchos, el primer tratado moderno sobre el arte de gobernar. Más allá de asuntos secundarios y casi exóticos como el abuso del término «maquiavélico» para referirse a algo astuto o engañoso, tenemos frente a nosotros un tratado intachable, cuya vigencia en la actualidad resulta asombrosa, sobre las cualidades que debe reunir un buen gobernante. Las reflexiones de Maquiavelo son una lectura obligatoria para instruir a quien desee comprender cuáles son los límites del poder y su naturaleza.
El ser humano tiende a ascender hasta llegar al nivel de su incompetencia. El resultado de tan irracional escalada está a la vista: guerras, deterioro medioambiental, injusticias sociales, carreras a ninguna parte... Si el hombre quiere rescatarse a sí mismo de una futura existencia intolerable debe, en primer lugar, ver a qué punto de no retorno le conduce su insensata escalada. El principio de Peter se ha traducido a 14 idiomas y constituye una obra polémica, irónica y de una lucidez muy necesaria para comprender los desatinos y atrocidades que cometemos contra el mundo y contra nosostros mismos.
Novela histórica sobre la campaña de las Galias que narra la amistad entre un centurión romano y el preso galo Vercingétorix, cuya ejecución fue una de las más famosas en los años de gloria de Julio César.
Publio Sextio Baculo, primer centurión de la legión XII romana y héroe de la campaña de las Galias de Julio César, es relevado de su puesto tras perder varios dedos en la batalla de Atuatuca y devuelto a la capital, donde deberá custodiar el tesoro de Roma. Sin embargo, el largo historial de trifulcas que acumula desde su regreso lleva al joven magistrado de la República a cuyas órdenes responde a asignarle otra tarea: será el carcelero del líder de los galos, Vercingétorix, apresado en la batalla de Alesia.
El caudillo de los arvernos permanecerá seis años encerrado en el pozo Tuliano de la cárcel Mamertina hasta que se ordene su ejecución. Durante ese largo cautiverio se forjará entre ellos una profunda amistad basada en el respeto mutuo y los recuerdos de la guerra.
Las novelas de Massimiliano Colombo aúnan la pasión, la épica y el heroísmo propios de las grandes gestas romanas, con una brillante ambientación militar, marca de un autor que ya es referente para los apasionados del género.
Barcelona, 1957. Daniel Sempere y su amigo Fermín, los héroes de La Sombra del Viento, regresan de nuevo a la aventura para afrontar el mayor desafío de sus vidas.Justo cuando todo empezaba a sonreírles, un inquietante personaje visita la librería de Sempere y amenaza con desvelar un terrible secreto que lleva enterrado dos décadas en la oscura memoria de la ciudad. Al conocer la verdad, Daniel comprenderá que su destino le arrastra inexorablemente a enfrentarse con la mayor de las sombras: la que está creciendo en su interior.Rebosante de intriga y emoción, El Prisionero del Cielo es una novela magistral donde los hilos de La Sombra del Viento y El Juego del Ángel convergen a través del embrujo de la literatura y nos conduce hacia el enigma que se oculta en el corazón del Cementerio de los Libros Olvidados.
El día que es arrestado, K. abre la puerta de su habitación para informarse sobre su desayuno. Acusado de un crimen que desconoce por jueces que no ve nunca y conforme a leyes que nadie puede explicarle, K. abrirá un número inimaginable de puertas intentando comprender la situación.
A medida que el proceso ocupe más y más lugar en su vida, cada puerta constituirá una traba cada vez más alienante en el proceso judicial al que se ve sometido. Solo K. parece darse cuenta, en una lucidez irrisoria e inútil hasta el fin, de la total ausencia de hechos o eventos que clarifiquen la interminable incongruencia de su confinamiento.