Todos sabemos que dormir bien es esencial para nuestra salud, pero a menudo desconocemos hasta qué punto dormir mal afecta negativamente nuestra vida.
Basándose en investigaciones médicas occidentales y en antiguos principios de la medicina ayurvédica, Deepak Chopra nos ofrece un programa dividido en dos niveles. En primer lugar, explica las técnicas para vencer el insomnio y alcanzar la sintonía adecuada con los ritmos cíclicos más profundos de la naturaleza humana. En segundo lugar, nos propone nuevos caminos para controlar las causas más arraigadas delos trastornos del sueño.
Esta es una guía completa y efectiva para quienes tienen dificultades en lograr un descanso que les permita alcanzar el máximo rendimiento en todos los aspectos de la vida.
A los veintidós años, Sydney lo tiene todo: el novio perfecto, un futuro brillante y un bonito apartamento que comparte con su mejor amiga. Pero todo cambia el día en que Ridge, su misterioso y atractivo vecino músico, le advierte de que su novio la engaña con su mejor amiga y Sydney debe decidir qué hacer con su vida. Sólo con lo puesto y sin recursos, Ridge la acoge en su casa y no deja de sorprenderla. Sydney vibra cuando él toca sus hermosas melodías y, aunque el corazón de Ridge está ocupado, él no puede ignorar que ha encontrado a su musa. Cuando finalmente se den cuenta de que se necesitan, entenderán que los sentimientos no pueden traicionar al corazón.
A los veintidós, Sydney tiene una vida fantástica: está enamorada de su novio Hunter y comparte piso con su mejor amiga Tori. Pero todo cambia cuando descubre que él la engaña y debe tomar una decisión. Sydney se siente fascinada por su misterioso vecino Ridge. No puede dejar de escucharlo cuando toca la guitarra desde su balcón. Mientras, Ridge ve algo en Sydney que no puede ignorar.
Cuando a Warren le ofrecen la oportunidad de tener una compañera en un piso donde solo vivían chicos, acepta inmediatamente, ya que cree que puede ser interesante. Las dudas nacen cuando su nueva compañera de piso resulta ser Bridgette, una chica aparentemente fría y calculadora. ¿Podrá Warren descongelar el corazón de Bridgette? ¿Será ella capaz de aprender a amar? Tal vez algún día. Tal vez nunca.
Tras un desengaño amoroso, Elisa está decidida a retomar las riendas de su vida e ir tachando propósitos de su lista de objetivos: seguir siendo la mejor en su empleo, casarse, formar una familia, mudarse a una bonita casa a las afueras… ¿El problema? Todavía no ha conocido al futuro padre de sus hijos. Pero ella no es de las que se rinden tras un fracaso y tiene muy claro qué tipo de hombre desea a su lado. Para empezar, uno que no se parezca en nada al abogado con el que debe competir en su trabajo, ese que está poniendo a prueba toda su paciencia.
Jack Helker es tan atractivo como borde. A pesar de su sonrisa insolente y de que es el típico hombre que debería venir con un cartel en la frente en el que pusiese «no tocar», Elisa es incapaz de ignorar el deseo que siente cada vez que él está cerca. Y, entre rocambolescas citas, Froot Loops y noches imprevistas, empezará a reconsiderar que a veces «perder el control» también tiene sus ventajas.
«Quizá la princesa no encuentre a un caballero a lomos de un corcel cuando se asome a la ventana de la torre, pero tal vez sí tropiece con un seductor chico de ojos grises el día que se atreva a dejar atrás los seguros muros del castillo».
«Tenemos que hablar», le dice Lola a su marido durante el desayuno. Él le responde que lo harán por la noche, cuando acabe su jornada en el taxi. Sandino es un hombre melancólico, que duda en regresar a casa porque teme que Lola, harta de sus infidelidades, lo deje. No está muy seguro de si desea que eso suceda, como tampoco sabe si le gusta ser taxista, si es capaz de querer a alguien o si todo consiste en seguir rodando y chocando, como una bola en una mesa de billar llamada Barcelona.
Durante siete días y sus seis noches, Sandino recorre las calles y los barrios como un muñeco roto que huye de sí mismo, un depredador que deambula sin rumbo fijo, de sitio a sitio, a criterio siempre del cliente, del tedio o de la ocasión de cauterizar la herida de la forma más carnal.