Militza y Stana, hijas del empobrecido rey de Montenegro, se ven forzadas a casarse con dos miembros de la aristocracia rusa para que su padre pueda recuperar parte de su poder.
La vida, a pesar del esplendor de la corte del zar Nicolás, no es fácil. Una de ellas, Militza, parece tener poderes ocultos y siente fascinación por todo lo que tenga que ver con la magia y el espiritismo. Ante una influenciable zarina Alexandra, que haría cualquier cosa para darle al país el heredero que está esperando, despliegan su relación con el más allá, y entre sesiones de espiritismo, pócimas engañosas y coqueteos con la magia negra, logran hacerse con un gran poder en la corte.
Sin embargo, cuando den con Rasputín, precisamente en la búsqueda de un hombre con poder espiritual, descubrirán que quizás han ido demasiado lejos.
Londres, noviembre de 1941. Tras la salida de la formidable Henrietta Bird de la revista Woman's Friend, las cosas están mejorando para Emmeline Lake mientras asume el desafío de convertirse en una joven columnista de consejos en tiempos de guerra. Su relación con su novio Charles va viento en popa, mientras que Bunty, su mejor amiga, todavía se recupera de las secuelas de los bombardeos alemanes en territorio inglés, procurando mirar valientemente hacia el futuro.
Cuando el Ministerio de Información pide a las revistas de Gran Bretaña que ayuden a reclutar a mujeres trabajadoras como soporte en la contienda bélica, Emmy decide dar un paso al frente y ayudar. Sin embargo, ella y Bunty conocerán a una joven que les mostrará los desafíos reales a los que se enfrentan las trabajadoras de guerra y Emmy deberá abordar el dilema de si cumplir con su deber profesional o bien apoyar con sus amigas, algo que cambiará su vida para siempre.
Tan conmovedora y tierna como Querida señora Bird, esta novela es una celebración de la amistad, un testimonio de la fuerza de las mujeres y de la importancia de ayudarse mutuamente, siempre, y también, en los momentos más difíciles.
Las edades de Lulú: Sumida todavía en los temores de una infancia carente de afecto, Lulú, una niña de quince años, es seducida por Pablo, el amigo de su hermano mayor por el que desde pequeña siente una rendida fascinación. Después de esta primera experiencia, Lulú, niña eterna, acepta el desafío de prolongar indefinidamente, en su peculiar relación sexual, el juego amoroso de la iniciación y el sometimiento. Pero el sortilegio se rompe cuando Lulú, ya con treinta años, se precipita, indefensa pero febrilmente, en el infierno de los deseos peligrosos.