Ted Hughes, uno de los grandes poetas ingleses de nuestro tiempo poeta laureado, famoso por su tormentosa relación con la escritora Sylvia Plath , escribió Gaudete, uno de los libros más singulares y experimentales de la poesía del siglo XX, en la cúspide de su madurez poética y volcó en la obra toda su experiencia y su capacidad de riesgo. Gaudete logra rebasar las fronteras de la poesía para convertirse en un libro indefinible, poliédrico. Es a un tiempo un guion cinematográfico, una novela y una secuencia de poemas que además experimenta una transformación estilística, desde el alucinado poema en prosa del prólogo, pasando por los poemas narrativos centrales, hasta los últimos, breves y oscuros poemas del epílogo. Una obra maestra, capital e inclasificable.
Poppy y Alex. Alex y Poppy. No tienen nada en común: ella lleva vestidos estampados; él, pantalones de pinza. Ella es un espíritu aventurero; él prefiere quedarse en casa leyendo. Y, a pesar de todo, son mejores amigos. Durante la mayor parte del año viven separados ella en Nueva York, él en su pequeño pueblo, pero cada verano, desde hace ya una década, se toman una semana de vacaciones juntos. Hasta hace dos años, cuando todo cambió.
Ahora Poppy tiene todo lo que siempre había soñado, pero está atrapada en la rutina. Cuando alguien le pregunta cuándo fue feliz por última vez, sabe, sin duda alguna, que fue en ese último y fatídico viaje con Alex. Por eso decide convencer a su mejor amigo para viajar juntos una vez más. Tienen una semana para arreglarlo todo, ¿qué puede salir mal?
Siete jugadores llegaron a la Isla Hawthorne para participar en el juego de un multimillonario. Ahora solo quedan cinco y la recta final ha comenzado.
La tensión aumenta en la competición (y entre los jugadores) y cada vez está más claro que nadie saldrá ileso del Gran Juego. No solo hay millones de dólares en riesgo…, sus corazones y sus vidas también están en peligro. En el más grande de los juegos…
No existen las coincidencias.
Todo el mundo miente.
Y alguien los vigila.
War leaves nobody alone. Neither the past, the present, nor the future offers true safety, and the only refuge is what you can protect: your family, your friends, your home.
Jamie Fraser and Claire Randall were torn apart by the Jacobite Rising in 1746, and it took them twenty years of loss and heartbreak to find each other again. Now it’s 1779, and Claire and Jamie are finally reunited with their daughter, Brianna, her husband, Roger, and their children, and are rebuilding their home on Fraser’s Ridge—a fortress that may shelter them against the winds of war as well as weather.
But tensions in the Colonies are great: Battles rage from New York to Georgia and, even in the mountains of the backcountry, feelings run hot enough to boil Hell’s teakettle. Jamie knows that loyalties among his tenants are split and it won’t be long before the war is on his doorstep.
Brianna and Roger have their own worry: that the dangers that provoked their escape from the twentieth century might catch up to them. Sometimes they question whether risking the perils of the 1700s—among them disease, starvation, and an impending war—was indeed the safer choice for their family.
He llamado la atención de un monstruo.
Yo no lo he buscado.
Ni siquiera lo he visto venir.
Y, cuando por fin me doy cuenta, ya es demasiado tarde.
Killian Carson es un depredador envuelto en el más sofisticado encanto.
Una persona fría, manipuladora y cruel.
Lo peor de todo es que nadie ve su lado malvado.
Pero yo sí.
Y eso me costará todo lo que tengo.
Huyo, pero ¿sabéis qué pasa con los monstruos?
Que siempre te persiguen.
He cometido un terrible error.
Siendo una princesa de la mafia, sabía que mi destino ya estaba decidido.
Pero seguí adelante y deseé a la persona equivocada.
Creighton King es una bandera roja con un envoltorio delicioso.
Es melancólico y obviamente no está abierto a una relación.
Así que pensé que nunca ocurriría.
Hasta que él ha despertado una bestia dentro de mí.
Me llamo Annika Volkov y soy la peor enemiga de Creighton.
Él no se detendrá hasta dominarme.
O hasta que yo lo domine a él.