En un mundo donde las riquezas se persiguen sin discernimiento y las deudas se convierten en cadenas silenciosas que atan tanto al creyente como al no creyente a la ansiedad, la desesperanza y las frustraciones —factores que, combinados, generan graves enfermedades biológicas y psicológicas— llega a nuestras manos el libro Santidad Financiera.
Esta obra nos invita a descubrir que la verdadera prosperidad nace de un alma alineada con Dios. A través de fundamentos bíblicos, claves místicas y ejemplos de personas que han sabido integrar la espiritualidad con las finanzas, se muestra cómo es posible alcanzar una prosperidad genuina siendo buenos administradores de los recursos que el Creador nos permite generar y gestionar.
En «Ser mujer» encontrarás hechos de la vida real, la real «Total Trasparencia de Vida», por esto de que todas queremos tener vidas como en las «no verlas» (telenovelas). Todo lo que está escrito aquí me aconteció a mí y a varias amigas, colaboradoras en el ámbito doméstico y conocidas que, como mujeres, amigas, esposas y madres, buscamos agradar a Dios en nuestro accionar. Tienes la oportunidad, hombre y mujer que me lees, de permitir a Dios cambiar tu manera de pensar a través de tantos relatos; que si permites que Dios pueda hablar a tu vida, sé que ella cambiaría. Dale una oportunidad al consejo que en la multitud de consejos habita la sabiduría.
En esta edición de la ficticia colección de cartas de C. S. Lewis, el venerado autor reflexiona sobre la naturaleza de la oración: qué es, cómo funciona y cómo debe practicarse. La oración es un don puro, un gran regalo de Dios. Así lo entiende también Lewis. Con su brillantez habitual, el autor utiliza su correspondencia con otro intelectual para arrojar luz sobre cuestiones como:
¿Cuál es el valor de la oración?
¿Es la oración un soliloquio que nadie escucha?
¿Qué ocurre realmente cuando oramos?
Las arpías. Medusa. Las esfinges. Circe. La mitología de todas las civilizaciones está llena de monstruos representados bajo forma femenina: son mujeres que no respetan los límites, enfadadas, codiciosas, abiertamente sexuales. Fueron concebidas como engendros deformes, horripilantes, para con el paso del tiempo atribuirles una belleza e inteligencia sibilinas. Su pecado es poner en jaque el valor y la fortaleza masculinas, desafiar a los grandes héroes, amenazar la historia. En este ensayo que combina la crítica histórica y literaria con el manifiesto político y las memorias, Jess Zimmerman nos ofrece un repaso lúcido y combativo por esas grandes fealdades atribuidas a las mujeres desde el inicio de los tiempos, representadas en once monstruos legendarios. Porque, tal vez, aquello que nos hace peligrosas, o poco deseables, es en realidad nuestra mayor fortaleza.