Ramón Lobo permaneció fiel a su persona hasta el final: nos dejó escrita una despedida lúcida, plagada de optimismo y aceptación, una meditación sobre la experiencia vivida y el mundo legado
El culto a la vida ha eclipsado nuestra relación con la única verdad que existe: la de la muerte. La echamos del hogar y la encerramos en los hospitales, las clínicas y las funerarias. Ramón Lobo, sin embargo, no rehuyó de la realidad: tras ser diagnosticado con dos cánceres, el reconocido periodista y corresponsal de guerra decide hacer uso de su maravillosa pluma para diseccionar la muerte desde su propia experiencia. ¿Cuál es la naturaleza de nuestro temor hacia ella? ¿Cómo podemos afrontar
un futuro desolador? ¿Qué hacer con nuestros objetos más importantes? Estas preguntas universales, pero tan silenciadas y estigmatizadas en el «País de los Sanos», son las que irán resolviéndose en esta amalgama
agridulce de recuerdos, reflexiones, esperanza y resignación, en esta oda a
la vida que se dibuja serenamente en el marco de lo que le da valor: su propio fin. Pensión Lobo son unas memorias póstumas, un último ejercicio personal y al mismo tiempo colectivo, donde, a partir del testimonio, Ramón Lobo investiga la muerte desde un enfoque sociológico y la afronta desde su inminencia personal.
La filosofía contemporánea oscila entre dos abismos: el dogmatismo rígido y el relativismo sin rumbo. Mauricio Beuchot ofrece aquí una salida lúcida: la hermenéutica analógica, un modo de interpretar que equilibra razón y emoción, apertura y rigor, identidad y diferencia.Desde la verdad práctica hasta la interculturalidad, pasando por la concepción de la persona y los desafíos de la posmodernidad, este libro traza un camino para renovar el pensamiento y recuperar su función vital: comprender al otro y comprendernos a nosotros mismos.
En un mundo asolado por la discordia y la soledad, encontrar la armonía y la felicidad puede resultar difícil. Pero ¿y si la clave para desbloquear nuestro potencial radica en un concepto aparentemente simple?
Pertenecer es el sentimiento de formar parte de un grupo que nos valora, nos respeta y se preocupa por nosotros; un sentimiento que todos podemos cultivar, incluso en los ámbitos más pequeños de la vida social. En esta obra, Geoffrey L. Cohen, profesor de la Universidad de Stanford, se basa en innovadoras investigaciones científicas con el objetivo de ofrecer soluciones simples y concretas para fomentar un sentido de pertenencia. Estas soluciones pueden generar beneficios sorprendentemente significativos y duraderos.
Las acciones pequeñas y poderosas pueden reforzar el sentido de pertenencia, como alentar a las personas a reflexionar sobre sus valores fundamentales antes de enfrentarse a un desafío o expresar confianza en la capacidad de alguien para alcanzar un estándar superior. Se ha descubierto que existe un amplio repertorio de enfoques innovadores que aumentan el rendimiento en el trabajo y la escuela, superan las divisiones políticas, reducen los prejuicios e incluso contribuyen a la salud en general. Estos métodos, sometidos a pruebas rigurosas en diversos ámbitos (desde aulas hasta vecindarios desfavorecidos y empresas icónicas de Silicon Valley), presentan un camino a seguir en estos tiempos exigentes.
En los últimos años la extrema derecha ha hecho todo lo posible por acelerar el calentamiento global, incluso un presidente estadounidense que lo considera un engaño ha eliminado los límites a la producción de combustibles fósiles. El presidente brasileño ha abierto el Amazonas y lo ha visto arder. En Europa, los partidos que niegan la crisis medioambiental e insisten en la máxima combustión han irrumpido en varios Gobiernos, de Suecia a España. Al borde del colapso, han surgido las fuerzas que más agresivamente promueven el business as usual, siempre en defensa del privilegio blanco, contra supuestas amenazas de otros no blancos. Pero ¿de dónde vienen estas fuerzas? El primer estudio sobre la extrema derecha ante la crisis climática, Piel blanca, combustible negro, presenta un elocuente rastreo de una nueva constelación política, y revela sus profundas raíces históricas. Las tecnologías que utilizan combustibles fósiles nacieron impregnadas de racismo. Nadie las amó con más pasión que los fascistas clásicos. Ahora han surgido fuerzas de derechas, algunas de las cuales afirman tener la solución: cerrar las fronteras para salvar a la nación mientras el clima se desmorona. Épico y fascinante, Piel blanca, combustible negro traza un futuro de frentes políticos que no podrá dejar de caldearse.
"De los libros y herejes incinerados en las piras de la Inquisición a las autoinmolaciones en las concentraciones de protesta, de la quema masiva del calentamiento global al crisol de razas, de la imagen de las chispas revolucionarias prestas a encender los espíritus de los oprimidos hasta los atentados con coches de Oriente Medio, el fuego resulta ser la condición sine qua non de la política. Piropolítica en un mundo en llamas pretende crear un campo semántico-discursivo que atraiga hacia sí, como un imán, los casos en que incendios, llamas, chispas, inmolaciones, incineraciones y quemas han hecho su aparición en las teorías y prácticas políticas. Basándose en la teoría política clásica, la teología, la filosofía, la literatura y el cine, así como en un análisis de la actualidad, Michael Marder sostiene que la geopolítica, o política de la Tierra, siempre ha tenido un reverso inestable, a la vez sombrío y cegador: la piropolítica, o política del fuego.
¿Qué pasaría si un día, de repente, el planeta en el que vivimos nos pareciera tan siniestro como extraño, como si nos hubieran teletransportado a un planeta lejano? Ese aterrador futuro ya es nuestro presente. La hidrosfera, que sustenta toda la vida del planeta, se está revelando ante el calentamiento global: nos enfrentamos a diluvios primaverales casi bíblicos, sequías devastadoras, olas de calor, incendios forestales y mortíferos huracanes y tifones otoñales que causan estragos en los ecosistemas y en la sociedad.
Durante demasiado tiempo hemos juzgado erróneamente la naturaleza misma de nuestra existencia y sobre lo que se sustenta. Hemos creído que vivíamos en un planeta de tierra, cuando la realidad es que vivimos en un planeta de agua, y ahora la hidrosfera del planeta se está resilvestrando en medio de un clima que no deja de cambiar, y está llevando a nuestra especie, así como a todas las demás, a una extinción masiva en su búsqueda de un nuevo equilibrio.