El libro que explica por qué la Iglesia católica es la mejor marca de la historia.
¿Te has parado a pensar por qué las tiendas de marcas de ropa y los supermercados están distribuidas geográficamente como si fueran parroquias? ¿O por qué en las de móviles hay altares donde se muestran los productos como si fueran ofrendas? ¿Sabías que la palabra «propaganda» la acuñó el papa Gregorio XV en 1622 con la famosa De Propaganda Fide? ¿Que el primer CEO de la historia fue san Pedro y los primeros comerciales, los apóstoles? ¿Y que el Barroco se debería estudiar en las universidades como la mejor campaña de publicidad de todos los tiempos?
Todo lo que sabemos de comunicación lo inventó la Iglesia. Fue ella quien, probablemente sin darse cuenta, inspiró las campañas de marketing más famosas del planeta. Son sus métodos, su estrategia a largo plazo, sus rituales y sus promesas perfectas las que han señalado el camino para que nos convirtamos en seguidores incondicionales de estas empresas.
La aspiración de los seguidores de Jesús es tener presente a Dios de continuo en la vida cotidiana. La perfección no consiste en evadirse de las ilusiones y alegrías, de las obligaciones y dificultades que se experimentan cada jornada, sino en ejercitarse en la compañía constante del Señor, referencia central de nuestra vida: cuando trabajamos y cuando descansamos, cuando estamos de viaje y cuando nos perdemos en el bosque de nuestros pensamientos, cuando tenemos salud y cuando sobreviene la enfermedad…
En los tiempos actuales sigue siendo posible experimentar el amor de Dios, que permite vivir en plenitud y entregarse a los hermanos sin reservarse nada para sí mismo. De la mano de este santo sencillo y discreto podemos aspirar a la máxima dignidad, tanto humana como espiritual, y conservar la paz del corazón.
Como un siglo después en las estepas rusas Serafín de Sarov enseñó a quienes lo visitaban el modo de vivir bajo el Espíritu en la vida diaria, el hermano Lorenzo nos recuerda la necesidad de mantener vivo el deseo de alcanzar el encuentro pleno con el Dios del amor.
«Kobe sabía que para ser el mejor necesitas un enfoque diferente al de todos los demás... Disfruta de este magnífico libro. No tengo ninguna duda de que te sentirás inspirado.» Pau Gasol
«Advertencia: prepárate para una nueva aventura dentro del baloncesto de más alto nivel... Este libro es una ventana a la mente de Kobe Bryant.» Phil Jackson
Mentalidad mamba invita a sus lectores a conocer el modo de pensar y de proceder que convirtió a Kobe Bryant en uno de los mejores jugadores de baloncesto de la historia. Bryant nos detalla su amplio conocimiento sobre este deporte; nos revela de quién aprendió, cómo aguantaba el dolor cuando se lesionaba y no podía abandonar a sus compañeros y por qué se negó a aceptar que la derrota fuese una opción. Comparte su motivación para no dejar de aprender nunca y para conseguir mejorar cada día.
Jesús de Nazaret fue más que un hombre.
Las pruebas lo confirman.
Solo hay dos alternativas: Jesús es Dios o no lo es. El objetivo de este libro es ayudarle a decidirse. Pongamos todas las preguntas sobre la mesa: ¿mentía Jesús cuando se declaraba hijo de Dios? ¿Era acaso un loco? ¿Se inventaron otros su mito y lo convirtieron en algo que nunca fue?
¿Manipulación, mito, mentiroso, maniaco o Mesías?
No hay más. Pero si descartamos las cuatro primeras, se verá obligado a aceptar la última.
Este no un libro de religión ni de teología, es un libro de divulgación científica e histórica: porque, con ambas en la mano, la evidencia de que Jesús es Dios resulta tan abrumadora que escapar por las fisuras de la incredulidad se vuelve casi imposible. Repasando los últimos descubrimientos científicos, históricos y arqueológicos de que disponemos, nos enfrentamos a la única verdad posible:
Jesucristo es quien dijo ser.
Para poder entender la identidad y participación de las mujeres en las primeras comunidades cristianas, hay que estudiar el papel que jugaron, con su enorme riqueza y variedad, en el mundo social del siglo I.
«Ha sido difícil y a la vez muy hermoso meterme en la piel de María de Magdala, una mujer a la que siempre he admirado y respetado.
Ella fue testigo de la resurrección del Señor y encargada por Él de comunicárselo a los demás. En esta novela la he imaginado como una mujer fuerte, inteligente y valiente que deseaba ser protagonista de su propia existencia en una sociedad en la que las mujeres no significaban nada. Tras el encuentro con Jesús, el amor de su vida, todo su interior se trastocó y de su horizonte existencial desaparecieron las sombras.
Somos muchas las mujeres que hoy, en pleno siglo xxi, la consideramos un modelo a seguir».
María Teresa Álvarez