Los dinosaurios no se extinguieron. Viven en cada niño que se siente velocirráptor o cada niña que se cree triceratops, es decir, en cada niñosaurio. Pero estas criaturas magníficas no lo tienen todo fácil. Deberán enfrentarse (cada una a su manera, cada una con su historia) a un mundo en el que no siempre es bienvenida la diversidad: de cuerpos, de mentes ¡y hasta de alimentos!
¿Te imaginas no saber jugar al escondite? ¿Ni cómo subir a los árboles o mirar las nubes? ¿Te imaginas no saber jugar al fútbol, ni cómo correr por un parque?
En este divertido cuento conoceremos a Leo y su pandilla, un grupo de niños y niñas del futuro que solo saben jugar con sus gafas virtuales. Pero un día, un gato muy travieso les estropea su juego virtual y, de pronto, todos los niños y las niñas tienen que descubrir cómo pasar el tiempo y aprender a divertirse de verdad.
Dibuja, escribe y monta las olas junto a Lilo, Stitch y el resto de sus amigos. ¡Lánzate a un viaje artístico para liberar tu creatividad y tu imaginación!
Una tarde después del colegio, Mariola llegó a casa un poco triste. Su madre quiso saber qué le pasaba y, después de dudar un poco, Mariola le preguntó: «Mamá, ¿crees que estoy gorda?»
En un mundo que presiona a niños, adolescentes y adultos con cánones irreales o difíciles de alcanzar, es más importante que nunca sembrar semillas de libertad, de amor propio y de respeto hacia el cuerpo y la vida.
La madre de Mariola no responde con un «sí» o un «no» rotundo, sino que entabla una conversación con preguntas que pretenden abrir una mirada diferente y demostrar total confianza en que su hija encontrará las respuestas adecuadas. Educar no es dar todas las respuestas, sino descubrir caminos de reflexión. Esto es clave en la educación positiva: cuando los niños llegan a sus propias conclusiones, el aprendizaje se vuelve más auténtico y profundo y se siembran las bases de una autoestima sana, un autoconcepto positivo y un sentimiento de comunidad, así como el respeto hacia el propio cuerpo y el de los demás.
En 1989 la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobó el tratado sobre los Derechos del Niño que establece que todos los niños y niñas tienen derecho a la educación, condición de vida adecuada, esparcimiento y libre expresión. La historia de Manolo lleva a los niños de manera sencilla y amena a conocer, defender y hacer valer sus derechos como parte de la sociedad.