Esta es la historia de una chica cuya mente diabólica le ha permitido llegar a lo más alto. Pero, ¿cuántas veces se puede renacer de las cenizas?
Imogen es una fugitiva huérfana, heredera de una fortuna, además de una cocinera y una tramposa.
Jule es una luchadora, una persona camaleónica y una atleta.
Una amistad intensa. Una desaparición. Un asesinato, o quizás dos.
Una historia de desamor, o quizás tres.
Sangre y chocolate.
Superhéroes, espías y villanos.
Una chica que se niega a darle a la gente lo que quiere de ella.
Una chica que se niega a ser quien fue.
¿A qué nos referimos cuando deseamos que nuestros hijos, alumnos y amigos sean personas de éxito? ¿A tener muchas riquezas, fama y likes, o a ser buenas personas que puedan construir relaciones sólidas y positivas, con una autoestima sana y cuya honestidad, bondad, esperanza, justicia... sean su carta de presentación? ¿Qué es más importante para alcanzar una vida buena? ¿Qué legado como padres o maestros deseamos dejar en nuestros hijos? La huella que dejemos en ellos será el punto de mira que marquen en el horizonte para aspirar a una vida con sentido.
¡Soy una buena persona! es un libro de valores ilustrado a todo color que ayuda a desarrollar una personalidad bella, buena y verdadera en nuestros menores.
RESPETO, GENEROSIDAD, AMOR, JUSTICIA, ESFUERZO, RESPONSABILIDAD, GRATITUD, PACIENCIA, COMPASIÓN, PERDÓN, BONDAD, y ESPERANZA.
¿Sabías que el Everest es 10 veces más alto que el edificio más alto del mundo? ¿O que tu corazón bombea 5 litros de sangre al minuto? ¿O que la ballena azul puede llegar a medir 30 metros? Sorprende a tus familiares y amigos con datos divertidos y sorprendentes.
¡Increíble pero cierto! contiene imágenes impactantes, comparaciones visuales y diagramas informativos en un viaje inolvidable alrededor del mundo. Desde el microchip más pequeño hasta el universo inimaginablemente enorme, ningún tema queda sin explorar.
¿Qué sucedería si te reencontrases con tu primer amor?
Nicholas Moir y Giselle Joyce se hicieron amigos desenterrando deseos que los habitantes de Deaton Crest escondían bajo las flores de la plaza del pueblo. Pidieron un deseo en voz baja: volverse a ver. No imaginaron que el destino lo cumpliría de la peor forma, provocando que los Joyce acogieran a Nicholas en su hogar tras el fatal accidente de los Moir.
Cuando la tragedia vuelve a unir sus caminos tras cuatro años separados, los retales de la historia de amor que mantuvieron a escondidas durante la adolescencia vuelven a latir. Regresan el rumor de la playa, el jardín de amapolas, los besos de buenas noches que erizaban la piel… Y cada velada observando el cielo nocturno que dictaminaba las horas que podían pasar juntos.
Los corazones tienen memoria y los suyos se niegan a olvidar. Pero ¿es posible seguir enamorado de alguien con el transcurso del tiempo o solo nos aferramos al calor de los recuerdos?
Un slow burn altamente adictivo.
A veces los mejores planes son los inesperados.
Zoe y Axel son polos opuestos y, a la vez, muy similares.
A él le encantan las matemáticas; ella las odia.
Él es reflexivo; ella da muy pocas vueltas a las cosas.
A él no le gusta el chocolate; a ella no le importaría alimentarse de por vida a base de dulces.
Los dos creen que no encajan, los dos agradecen el silencio y los dos desconocen lo que uno siente cuando se enamora.
Aunque quizá el punto de unión más importante entre ambos es que los dos están a punto de averiguarlo.
Oro. Suelos de oro, paredes de oro, muebles de oro, ropa de oro. En Alta Campana, el castillo construido en las montañas heladas, todo está hecho de oro. Incluso yo.
Cuando el rey Midas me rescató, me sacó de los barrios bajos, me colocó en un pedestal y empezó a referirse a mí como su tesoro. Soy la mujer a la que convirtió en oro para alardear de su poder. A cambio de su protección, le di mi corazón. Mientras me quede en los confines del palacio, estoy a salvo.
Hasta que la guerra llega a Orea. Y, de repente, mi confianza se resquebraja y me doy cuenta de que todo lo que creía saber sobre Midas podría ser erróneo.
Porque estos barrotes tras los que estoy encerrada, por muy dorados que sean, siguen siendo una jaula.
Y los monstruos que esperan fuera hacen que desee no haber salido nunca