Después de leer la noticia de un accidente aéreo en el Himalaya, Tintín tiene un sueño donde su joven amigo Tchang herido le pide ayuda medio enterrado en la nieve. Al día siguiente se entera por el diario de que Tchang viajaba en el avión siniestrado, y que no han encontrado supervivientes. Pero Tintín cree que Tchang está vivo y parte hacia Katmandú con el objetivo de organizar una expedición de rescate. Tintín en el Tíbet coincide con una época de graves turbulencias en la vida de Hergé, y su creación constituyó una verdadera terapia para él que le ayudó verdaderamente a salir adelante. Según nos cuenta el propio Hergé en aquella época, (año 1958), atravesaba una verdadera una crisis y sus sueños y pesadillas eran casi siempre blancos. Estos sueños se repetían siempre y el autor se vio en la necesidad de acudir a un psiquiatra que le aconsejó que abandonara este trabajo porque nunca lo acabaría. Cosa que por suerte Hergé no hizo. No solo acabó Tintín en el Tibet, sino que, en la opinión de muchos, es una de sus obras maestras. El color blanco reina también en casi toda la obra, pero esta vez no como una pesadilla sino como una depuración.
Tintín y el Capitán Haddock acompañados de Milú han viajado hasta Perú en busca del profesor Tornasol, que ha sido raptado por ponerse la pulsera de la momia inca Rascar Capac.
Tintín viaja en un crucero con destino al Extremo Oriente. A bordo conoce al extraño egiptólogo Filemón Ciclón quien viaja en busca de la tumba del faraón egipcio Kih-Oskh. Tintín le acompaña hasta la tumba y allí descubre los misteriosos cigarros, que esconden algo más que tabaco. Entonces es secuestrado y abandonado en el mar, pero se salva y desembarca en Arabia. Después de numerosas peripecias va a parar a la India, donde se aloja en casa del Maharajá de Rawhajpurtalah. Aparecen aquí personajes que luego encontraremos de nuevo: los inefables policías Hernández y Fernández, el malvado Rastapopoulos y el peculiar Oliveira de Salazar. Los cigarros del Faraón empiezan a aparecer en Le petit Vingtiéme el 8 de diciembre de 1932. Era la época en que la noticia de la maldición de la tumba de Tutankamon ocupaba muchas planas de los periódicos sensacionalistas. Este tema interesó a Hergé de tal forma que años más tarde lo volvió a plantear en Las 7 bolas de cristal.
Esta es una obra maestra del cómic. Preferimos no explicar aquí la trama de la historia, para que el que la lea por primera vez, pueda disfrutarla totalmente. Desde el principio, los sucesos se encadenan a un ritmo trepidante: se oye una explosión, estalla una tormenta, objetos que se rompen, se corta la luz y Serafín Latón llega por primera vez a la serie. En toda la historia no habrá prácticamente ningún tiempo muerto. Para la creación de los decorados, Hergé quiso ser lo más preciso posible. La historia, que transcurre en su mayor parte en Suiza refleja la guerra fría que pasaba momentos muy tensos entre los dos bloques, representados en la rivalidad entre Borduria y Syldavia. El Asunto Tornasol fue publicado en 1956.
Cuando Tintín recoge una cartera olvidada en un banco no puede imaginarse que ello le va a llevar al país de Syldavia, situado en el centro de los Balcanes. Allí se entera de que hay una conspiración para robar el cetro del rey, Muskar XII, sin el cual este no puede seguir reinando. Y su país vecino, Borduria, tiene claras intenciones de invasión. La trama está claramente influida por la época. La historia se publicó en Le Petit Vingtième del 4 de agosto de 1938 al 10 de agosto del año siguiente. Los signos que anunciaban la Segunda Guerra Mundial eran numerosos y la Alemania de Hitler preparaba la invasión de Austria, que quedó anexionada convirtiéndose en una provincia más del tercer Reich.
Un meteorito se dirige hacia la tierra y muchos presagian el fin del mundo. Tintín acude al observatorio astronómico donde conoce al profesor Calys. Por suerte los presagios no se cumplen y solo llega a la tierra un fragmento del meteorito, que cae en el océano Ártico. Al advertir la presencia de un elemento desconocido, el profesor Calys organiza una expedición en el navío Aurora, de la que forman parte Tintín y el capitán Haddock. La estrella misteriosa será en primer álbum diseñado ya directamente a color y fue publicado en el año 1942.