Tintín emprende esta vez un viaje a Escocia siguiendo la pista de unos malhechores. Descubrirá el secreto que encierran los muros del castillo de Ben More, en la isla Negra, y a su misterioso monstruo. La isla Negra aparece en Le Petit Vingtième del 15 de abril de 1937 al 16 de junio de 1938. El álbum fue editado por primera vez a finales de 1938 en blanco y negro. En 1943 se pasó a color reduciendo el número de páginas a 62. En el año 1965 , al realizarse la traducción inglesa, el editor británico señaló a Hergé numerosos errores que contenía este volumen desde el punto de vista inglés. Hergé envió a su colaborador Bob de Moor a Inglaterra con la lista de errores y el encargo de rejuvenecer y autentificar la historia. Así La isla Negra fue totalmente redibujada y modernizada. Es de observar que ya en la edición de 1937 sale un televisor, y aunque los primeros ensayos datan de 1923 era aún entonces un invento relativamente confidencial.
Tintín viajará esta vez a la milenaria China. En Shangai descubre el origen de un poderoso veneno que hace enloquecer. Se enfrenta con una terrible banda de traficantes de opio y con unos agentes japoneses que hasta el final del libro mantienen el suspense del lector. Al finalizar Los cigarros del faraón, Hergé había anunciado en Le Petit Vingtième que Tintín iba a proseguir su viaje hacia Extremo Oriente. Entonces recibió una carta del Padre Gosset, capellán de los estudiantes chinos en la Universidad de Lovaina, que le aconsejó documentarse bien sobre China y su cultura y le presentó a Tchang Tchong-Jen, joven chino estudiante de arte en la Academia de Bellas Artes de Lovaina. Enseguida simpatizaron y se hicieron grandes amigos. (Podemos reconocerlo en el personaje Tchang, el chico chino amigo de Tintín).
Esta obra empezó a publicarse en el semanario Tintín a partir del 30 de marzo del año 1950, diecinueve años antes de la llegada del hombre a la luna. No se trata de ciencia ficción sino de una anticipación tan precisa como le fue posible. Hergé entró en contacto con el doctor Bernard Heuvelmans, autor del libro L'homme parmis les étoiles (El hombre entre las estrellas), especialista en el tema, que colaboró con el equipo. Se realizó una maqueta extraordinaria del cohete, que fue sometida a la aprobación de Ananolf, autor del libro La astronáutica.