EL ENCIERRO
Rhawsin, la cárcel de la que nadie sale con vida, también llamada la Pesadilla de Dybria, es el nuevo hogar de Alessa. Traicionada por las reinas, separada de Derek y de sus amigos, y obligada a luchar cada día por su supervivencia, su única esperanza yace en la fuga. Pero ¿cuántas veces podrá desafiar al destino antes de que todo acabe en tragedia?
LOS SUEÑOS
El único refugio de Alessa son los sueños, en los que las palabras «Que la magia de Dybria nos acompañe» se repiten como un eco. ¿Qué significan? ¿Y quién es la misteriosa mujer que las dice? Quizá la misión de Alessa en Dybria aún no haya acabado y su papel en esta lucha sea mucho más complejo de lo que nunca hubiese imaginado.
EL DESTINO
Pero su destino está ligado al de Derek y Alessa también llegará hasta él, aunque para conseguirlo deba reclutar a todas las criaturas mágicas de Dybria y enfrentarse a los ejércitos de la Corte. Pero, cuando se reencuentren, ¿será el Derek que conocía? Si es que alguna vez llegó a conocerlo de verdad.
La lealtad de la heredera del trono de Yithia, Ashbree Aldair, ha cambiado. Tras su estancia en el palacio del Rey de los Elfos oscuros y su acercamiento al monarca, la verdad sobre una guerra centenaria se ha presentado ante ella: solo los que la perpetúan son culpables. Y entre estos se encuentra su padre.
Para Ashbree y Rylen, lo que comenzó siendo odio visceral y cautiverio se ha convertido en algo más que una alianza. Sobre todo desde que vieron cómo la vida de Ilian se les escapaba de las manos. Ninguno de los dos está dispuesto a perderlo ni tampoco a perderse el uno al otro.
A medida que se acerca la batalla que pondrá fin a un conflicto orquestado por los mismísimos dioses, el curso de la guerra empieza a inclinarse en contra de los Efímeros. Será este revés el que los lleve a hacerse una promesa inquebrantable: luchar los tres juntos hasta conseguir la paz, aunque el precio sea sus propias vidas.
Hacer un trato con un chico malo nunca sentó tan bien
Hannah Wells ha encontrado por fin un chico que le gusta, pero se siente insegura en la seducción y el sexo. Si quiere conseguir que el chico que le interesa le preste atención, va a tener que salir de su zona de confort… Incluso si eso significa ser la tutora de Garrett Graham, el insoportable y arrogante capitán del equipo de hockey, a cambio de que finja salir con ella para así dejar de ser la chica invisible de la universidad.
Garrett, por su parte, sueña con ser jugador de hockey profesional, pero sus malas notas ponen en peligro su futuro. Ese es el único motivo por el que accede a ayudar a Hannah a poner celoso a otro. Pero cuando un beso inesperado conduce al sexo más salvaje de su vida, a Garrett le queda claro que no le basta con fingir. El problema ahora es que tiene que conseguir que Hannah se enamore de él.