Tener la pretensión de ser astronauta, la ilusión de recorrer los siete mares o la fantasía de conocer a un dinosaurio suena irreal, pero es una manera de fomentar la imaginación de los niños y de desarrollar sus capacidades para establecer metas y propósitos por los que luchar en la vida. El mundo puede ser un lugar mágico en el que cumplir sueños tan bonitos como saltar en los charcos o tener miles de amigos, por tanto... ¡Que nada ni nadie impida a los niños soñar a lo grande!
En un mundo más conectado que nunca, el sentimiento de soledad es sin embargo cada vez más común. Muchos niños se sienten solos entre la multitud, se ven rechazados o excluidos por el grupo, quizá simplemente tienen miedo de quedarse solos cuando se van papá o mamá o no tienen amigos cerca. Con este librito pueden explorar ese sentimiento para educarse en un apego emocional seguro y llegar a la conclusión de que, en realidad... ¡No están solos!