Hace cuatro años, la vida de Beth cambió. Tras mudarse con su hija recién nacida a Nueva York, se da cuenta de que la vida de madre soltera no es nada fácil. Sin dinero ni tiempo para criar a Sophia, decide volver a su pueblo natal, a vivir con su padre, para darle a su hija una infancia feliz y tranquila.
Lo que no esperaba era reencontrarse allí con Zac, su amor de la adolescencia y el padre de Sophia. Hace cuatro años que no se ven, desde que Zac ignoró el mensaje de Beth sobre su embarazo y desapareció de su vida. Y Beth no está dispuesta a que le rompan el corazón de nuevo.
Por muy lejos que huya, el bosque siempre persigue a Emeline Lark, atormentándola con sus misteriosas desapariciones y sus historias de magia feérica.
Cuando su abuelo desaparece, Emeline se ve obligada a adentrarse en el bosque para salvarlo. Allí, Hawthorne Fell, un apuesto y taciturno recaudador de impuestos, intenta disuadirla brutalmente de seguir buscando, incluso cuando surge una chispa magnética entre ellos.
Sin desanimarse, Emeline entra en la corte del legendario Rey del Bosque y hace un trato: su voz a cambio de la libertad de su abuelo. Lo que no sabe es que ha caído en una maldición que amenaza la existencia misma de este mundo inquietante en el que ahora está atrapada. Para sobrevivir, tendrá que aliarse con el fogoso pero reservado Hawthorne. Si fracasa, perderá todo lo que le es querido.
Ellis lo tiene todo planeado: va a pasar su último año de instituto preparando la solicitud para entrar en la Universidad de Columbia, donde quiere estudiar Periodismo para sentar las bases de un prometedor futuro profesional. Es por eso que sus padres no podían haber elegido peor momento para contarle que se van a separar y que tiene que marcharse de Nueva York para irse a vivir con su tía y con su prima a Bramble Falls, Connecticut, donde solía pasar los veranos.
Idílico y encantador, el pueblo está también repleto de distracciones, como el barista local, Cooper Barnett, quien fue su mejor amigo y con quien se dio su primer beso, pero que ahora no quiere saber nada de ella.
Ellis se ve arrastrada a participar en cada una de las actividades llenas de encanto del festival, como la recolecta de la manzana o el tallado de calabazas, de forma que no puede evitar encontrarse con Cooper ni enamorarse del pintoresco pueblecito y de sus peculiares habitantes. La vuelta a Manhattan se va posponiendo y Ellis acaba atrapada entre dos lugares muy diferentes y el futuro que representan para ella.
Hoy vamos de excursión al lugar más frío e increíble del universo: ¡el Palacio de Hielo de Unicornia!
Aquí las paredes son de hielo, hay un montón de pingüinos y puedes volar con unicornios, ¡o con renos!
Sin duda, este palacio es mejor que el de cualquier princesa. Pero, un momento... ¿dónde está todo el mundo? ¡Oh, no! ¡Nos hemos perdido!
¿Conseguiremos salir de este lío?
Desarrollar los niveles de atención de los niños es más sencillo si se trabaja desde un estadio prelector, a través de imágenes a todo color. Los más pequeños tienen en esta colección cuatro títulos cuyas páginas les retan a observar primero la escena para después buscar un objeto o personaje determinado y encontrarlo o señalarlo, educando en ellos la paciencia, la habilidad visual o cognitiva, y presentando al mismo tiempo los primeros conceptos en este caso en la ciudad.
Hace diecinueve años me rescataron de una masacre que no dejó más supervivientes. Era pequeña, frágil. Un enigma.
Ahora soy la protegida del Maestro, un hombre poderoso que sabe mucho y dice muy poco, y nunca traspaso los confines de la línea imaginaria que delimita el terreno seguro alrededor del castillo.
Allí afuera, los monstruos acechan. Aquí estoy a salvo..., aunque el precio que debo pagar sea un amor no correspondido hacia un hombre encerrado en sí mismo.
Sin embargo, cuando la oscuridad comienza a apoderarse de nuestra tierra, los pétalos de la realidad caen uno a uno hasta revelar una verdad terrible. En una fortaleza atestada de secretos, ninguno resulta ser mayor que el que se esconde en mi interior.
Y no hay torre lo bastante alta como para protegerme de aquello que podría romperme el corazón.