María Cristo vino de Haití, habla bien el español y se dedica a vender ropa de paca. Vive con Casimiro, un chofer de ruta que la ha ayudado en sus gestiones. La familia de María Cristo -compuesta por su madre y hermanos pequeños- sigue en Haitií, después del terremoto que devastó la capital, Puerto Príncipe, atraviesa una situación de extrema necesidad. Por eso, ella se dispone a regresar para ayudarlos a pesar de la oposición de su marido. Después del reencuentro, María Cristo enfrenta un dilema: ¿vuelve a la tierra dominicana o se queda junto a su familia?
Flow y Stratus han crecido juntos, comparten la afición por las carreras de coches (esas que rozan lo ilegal) y un montón de vivencias y buenos recuerdos del barrio donde jugaron desde pequeños. Pero la rivalidad aumenta en cada competición, sometida a la hábil manipulación de un magnate ambicioso que quiere separarlos y sacar el máximo partido del enfrentamiento entre los que, con el tiempo, han llegado a convertirse en los mejores corredores del mundo. Las apuestas mueven grandes cantidades de dinero y alimentan todo un entorno mafioso. Fomentando las desavenencias entre ambos, el magnate los conducirá a una situación extrema de la que solo saldrán con éxito tras afrontar un gran riesgo y, sobre todo, volviendo a confiar el uno en el otro.
Leer en inglés ayuda a los niños a ampliar su vocabulario en inglés y a la correcta pronunciación de las palabras. Con un lenguaje adaptado a sus conocimientos e ilustraciones especialmente diseñadas para su comprensión, los niños aprenderán en inglés sin apenas dificultad, con rapidez y soltura.
Tienes en tus manos un libro único, en el que el señor Contrario y doña Igual son los protagonistas de increíbles aventuras que te ayudarán a conocer y a comprender bien qué diferencia hay entre pequeño o grande, corto o largo, dormido o despierto, rápido o lento y muchos más conceptos opuestos que viajarán por tu imaginación hasta llegar a tu mente y quedarse para siempre...
"Cuando el papel me cortó el dedo, sólo salió una gota de sangre del pequeño rasguño. Entonces, todo pasó muy rápido. "¡No!", rugió Edward. Se arrojó sobre mi, lanzándome contra la mesa y aterricé en un montón de cristales hechos añicos. Jasper chocó contra Edward y el sonido pareció el choque de dos rocas... Aturdida y desorientada, miré la brillante sangre roja que salía de mi brazo y después los ojos enfebrecidos de seis vampiros repentinamente hambrientos..."