Él es la moralidad. Ella es el pecado.
El padre Cade Frédéric es un hombre de Dios. Se crio en las calles de París y ha dedicado su vida a la Iglesia. Pero, bajo la superficie, acecha un monstruo, una enfermedad que rezuma oscuridad y se alimenta de los condenados.
Cuando recibe la misión de ser el sacerdote de Festivalé, en Vermont, una ciudad de arquitectura bella y almas desoladas, la enfermedad le pide a gritos que libere sus calles del mal.
Amaya Paquette es el misterio más bello de Festivalé. Se dedica a cuidar a su hermano pequeño durante el día, mientras que por la noche se transforma en Esmeralda y baila ante ojos codiciosos y labios impúdicos. Anhela el amor, pero esquiva toda relación por temor a verse abandonada de nuevo.
Cuando el padre Cade ve por primera vez a Amaya, se obsesiona con ella y está convencido de que lo ha embrujado. No puede comer. No puede respirar. No puede pensar en nada que no sea ella.
Y la tentación es una amante cruel.
Ella es su debilidad, así que tiene que ponerle fin..., aunque eso signifique matar a la única mujer a la que podría amar.
Dicen que el amor todo lo puede…, pero ¿conseguirá ganar en una guerra entre demonios y exorcistas, o será lo que acabe por separarlos…?
Desde hace más de un siglo, demonios y humanos se enfrentan a diario en una guerra que asola toda Europa. En ella se encuentran dos soldados de élite: Selene Alleva, la mejor exorcista de su curso en la Academia Vaticana, y Jules Lacroix, el mejor soldado de a pie de su regimiento.
Cuando sus caminos se cruzan, desconfían el uno del otro, pero, a medida que su misión avanza, surge una chispa entre ellos, y juntos descubren un secreto en el corazón de la Ciudad del Vaticano que podría cambiarlo todo.
En un mundo lleno de secretos y reglas, Jules y Selene deberán decidir qué es más importante: el amor o el honor.
Asesino de brujas se mezcla con El imperio del vampiro, con un romance prohibido de enemies-to-lovers. Perfecto para fans de Powerless, Alas de sangre o Rivales divinos.
Hace seiscientos años,los cruzanoches, seres malditos con un poder extraordinario, se adueñaron de todos los continentes. La humanidad tuvo que refugiarse en el océano, incluyendo a la joven Aster Oberon y a su familia de piratas. Pero cuando el hermano de Aster es asesinado en una épica batalla en el mar contra los cruzanoches, ella y el resto de su familia son obligados a comenzar una nueva vida en tierra.
Cuando un atractivo cruzanoches llamado Will les ofrece a los Oberon protección y trabajo en su opulenta mansión, a Aster le resulta sospechoso. Como la arrogante y privilegiada mano derecha del cruel príncipe, Will representa todo lo que Aster odia. Pero a medida que él da muestras de empatía y amabilidad, Aster no puede ignorar la irresistible atracción que parece estar surgiendo entre ambos. Y más aún: Will le abre los ojos ante una nueva realidad: hay monstruos peores que los cruzanoches, monstruos que podrían estar detrás de la muerte de su hermano.
Y cuando Aster emprenda la caza estos monstruos, descubrirá oscuros secretos que pondrán en duda todo lo que creía saber sobre su familia, sobre su mundo y sobre sí misma.
ES 1990 EN NUEVA YORK, Y LAS VIDAS DE DOS CHICOS EN PLENA CRISIS SE CRUZAN POR CASUALIDAD Y CAMBIAN PARA SIEMPRE.
Adam es un fanático del cine, tiene diecisiete años y un chico muy guapo lo acaba de invitar a salir. ¡Su primera cita! Con el corazón a mil, Adam acepta y se enamora de Callum, como pasa en las películas.
Ben está obsesionado con la moda, tiene dieciocho años y se ha ido de casa después de que su madre descubriera su colección de revistas gays. Pero, al llegar a Nueva York, Ben empieza a sentir su sexualidad menos como un secreto y más como una insignia de honor.
Entonces Callum desaparece y deja a Adam con el corazón roto, y Ben descubre que el mundo que acaba de descubrir no es tan abierto de mente como pensaba. Cuando Adam por fin encuentra a Callum, se entera de que el chico al que ama está muy enfermo. Y, en un encuentro casual cerca del hospital donde Callum está ingresado, Ben y Adam se conocen. Cuando ambos empiezan a abrirse a las posibilidades del amor y la vida queer, se dan cuenta de que, a veces, las únicas personas que pueden ayudarnos son las que nos ven tal y como somos, en todo nuestro esplendor, por caótico que sea.
Además de una carta de amor a Nueva York y al poder liberador de la amistad queer, Cuando me llamas por mi nombre es una novela conmovedora y esperanzadora sobre los momentos cruciales de nuestra juventud que nos rompen el corazón y las personas que vuelven a unir las piezas.