Me gustaría hacer una reflexión positiva sobre esa persona autodestructiva que vive dentro de mí, pero no la tengo. Ojalá desaparecieras para siempre. Mientras tanto, intento seguir haciendo cosas que quiero, pese a mí... Aceptar que soy mediocre, apoderarme de la palabra y hacer de ello un arte, sin cambiar el mundo ni ser la mejor en nada, ha sido la única arma que he podido utilizar hasta ahora».
En esta sincera oda a la mediocridad Maialen Gurbindo, también conocida como Chica Sobresalto, explica, que, como también dice su amigo Txapa, «cuando compartes algo con alguien, pesa la mitad».
Compartir la carga para que pese menos es el arranque de este honesto y temerario libro autobiográfico, en el que Maialen nos abre las puertas -con generosidad y un talento marciano-, a sus miedos y rarezas. Y nos brinda, con la excusa de llevar a cabo el ejercicio psicoterapéutico de dar rienda suelta a sus múltiples alter egos, un relato rebosante de ingenio y sensibilidad -en un diálogo imposible entre ella y su variedad de personalidades-, en el que el autoconocimiento y la aceptación son claves de la autoestima y de una buena salud mental.
Toledo, año 2023. Eleonor se ha dado cuenta de que lleva años viviendo una vida que no quiere. Atrapada en una relación tóxica, en una ciudad que la asfixia y con un trabajo que la consume, decide viajar hasta Toledo, su ciudad natal, e instalarse en casa de su abuelo, que murió hace unos meses. Pero cuando llega a la antigua residencia familiar, la encuentra casi tan desordenada como su cabeza: hay un sinfín de antigüedades y cientos de libros a medio catalogar, entre ellos, un estropeado diario manuscrito del siglo XVI.
En 2009, un chico de 18 años, hijo de inmigrantes haitianos irrumpió en las listas del Billboard con la canción “Whatcha Say”, que de inmediato ocupó el primer lugar, con su sorprendente gancho, una frase que se convertiría en una de las más pegajosas de la historia de la música pop: su propio nombre, cantado a toda voz. Desafiando todas las probabilidades, Jason Derulo se plantó una y otra vez, éxito tras éxito, como uno de los cantantes, bailarines e intérpretes más trabajadores del mundo y como una fuerza arriesgada de la naturaleza.
Esta es la extraordinaria historia del ascenso de Derulo, contada mediante los valiosos principios que lo guiaron e impulsaron hacia la excelencia artística. El compromiso de Derulo con su sueño y su dedicación para realizarlo es materia de leyenda: levantarse a las 4 de la mañana para alcanzar autobuses por Miami y poder asistir a las escuelas de artes escénicas con una beca, apuntarse en los concursos locales de canto en el centro comercial los fines de semana y escribir cientos de canciones sin siquiera haber visto el interior de un estudio de grabación.