José Manuel Sánchez Ron se embarca en la narración de la historia completa de la física cuántica, la rama que se ocupa de la estructura de la materia y de la radiación, uno de los campos científicos más complejos y trascendentales de la ciencia. Partiendo de sus orígenes hasta el bosón de Higgs, cada uno de los volúmenes profundiza en los diferentes periodos, atendiendo a cada paso de la construcción de la teoría cuántica y a los científicos que participaron en su elaboración, situándolas en el contexto de los acontecimientos históricos y políticos que afectaron su avance.
Este primer volumen desentraña el período fundacional y reconstruye los orígenes de la física cuántica. Comenzando por los trabajos en espectroscopía de Bunsen y Kirchhoff hacia 1860, que condujeron a la introducción por parte de Max Planck en 1900 de la idea de la cuantización de la energía. Albert Einstein consolidaría cinco años más tarde esta teoría, y en 1924 Rutherford y Bohr desarrollarán los modelos atómicos y, entre otros, Louis de Broglie introducirá la dualidad onda-corpúsculo. Todo ello con el acceso de Hitler al poder y la Primera Guerra Mundial como telón de fondo.
El reconocido catedrático William Egginton nos ofrece un ensayo fascinante que explora la conexión entre la física cuántica, la filosofía y la literatura a través del análisis de tres grandes figuras: el escritor Jorge Luis Borges, el físico Werner Heisenberg y el filósofo Immanuel Kant.
Un poeta, un físico y un filósofo exploraron los mayores enigmas del universo: la naturaleza del libre albedrío, el extraño tejido del cosmos y los verdaderos límites de la mente, y descubrieron, cada uno a su manera, una reveladora verdad sobre nuestro lugar en el mundo.
En disciplinas tan dispares como la literatura, la ciencia y la filosofía, autores como el poeta Jorge Luis Borges, el físico Werner Heisenberg y el filósofo Immanuel Kant convergen sobre el inquietante hecho de la irreconciliable diferencia entre la realidad de «ahí fuera» y la realidad según la experimentamos. De dicha profunda verdad emana un caudal de estimulantes ideas: la noción del «yo»; el libre albedrío; el propósito de la vida humana; las raíces de la moral, de la estética y de la razón; y el origen y la naturaleza del propio cosmos.
Porque como estos pensadores ponen de manifiesto, todos creamos una imagen sustancialmente incompleta del mundo. Estamos varados en un abismo de extremos inmensos, entre lo astronómico y lo cuántico, una sima entre la libertad y el determinismo más absoluto, y debemos establecer nuestro hogar en medio de todo ello. Pero, por otra parte, gracias a nuestra condición de seres mortales y finitos, podemos experimentar el mundo en todo su esplendor.
Sabemos, o al menos así lo creemos,
reconocerlo y no ignoramos muchas de sus causas, pero ¿que conocemos
de los procesos biológicos asociados a el?
Enseñarnos que es el estres -o, mejor, los diferentes tipos de estres (por
ejemplo, homeostático, aleostático o pantostático)-, los mecanismos de
respuesta que genera en el cuerpo y cómo estos se transmiten, constituye
uno de los objetivos de El mono estresado. Únicamente si tenemos una
idea precisa de lo que es realmente el estres, seremos capaces de prevenirlo y tratar con eficacia sus consecuencias negativas.
Durante miles de años los seres humanos nos hemos hecho esta pregunta. Ahora, por primera vez, contamos con la tecnología necesaria para investigarlo. Pero, aunque pudiéramos pensar que existe una respuesta contundente ?sí o no?, en cuanto intentamos buscar vida en otras partes, nos damos cuenta de que la cuestión no es tan sencilla. ¿Qué es la vida, en realidad? ¿Cómo encontrarla cuando se trata de distancias siderales? Y ¿dónde somos nosotros los extraterrestres?
Mentes geniales es una contribución fundamental desde la neurociencia al debate sobre qué es el genio creativo, cómo funciona su mente (que es la nuestra) y qué relación existe entre su obra y sus alteraciones neurológicas, que termina preguntándose si dicho genio será suplantado algún día por las inteligencias artificiales.
Frente a la realidad múltiple y compleja, estamos sujetos a la aproximación, la ilusión y el error. Estos mecanismos cerebrales nos permiten construir una visión coherente del mundo pese a lo parcial de nuestra percepción, lo limitado de nuestra atención y la escasa fiabilidad de nuestra memoria. Pero a menudo también nos hacen perder lucidez, nos encierran en nuestros prejuicios y nos alejan de los demás.