El Diccionario ideológico de la lengua española ofrece al usuario un completo vocabulario de más de 80.000 palabras. Pero además, este diccionario se preocupa por cómo se transforma el pensamiento en lenguaje, centrándose especialmente en los significados de las palabras y las expresiones del idioma. Así, la parte alfabética que contiene las definiciones enlaza con otras dos: una general, que establece una clasificación de las voces en cuadros y categorías, y otra analógica, que distribuye los términos en grupos donde estos se relacionan con sinónimos, antónimos, conceptos afines y otras palabras de su familia léxica.
Ya puedes ser superprofesional en inglés o aprender chino que, si no dominas el lenguaje del Boletín Oficial del Estado, pringas. Este diccionario ilustrado traduce, de forma directa y clara, sin rimbombancias jurídicas, los conceptos que necesitas entender porque, quieras o no, lo que se publica en el BOE te afecta. Y el libro lo explica con retranca ―habrá que reírse al menos― y con una retahíla de ejemplos de abusos perpetrados por quienes sí entienden, y bien, el lenguaje de la burocracia.
¿Por qué cada vez que un titular reza «el Gobierno aprueba tal ley» está mintiendo? ¿Qué pasa si bajamos el lenguaje administrativo a lo cotidiano y usamos una cosa que se llama «disposición derogatoria» para tumbar todo lo feo que hemos dicho hasta ese momento, así de golpe? ¿Qué es un decreto ley, cómo se ha usado y por qué en realidad es un poco como hacer trampas? ¿Por qué quienes nos gobiernan tienen esa manía de mezclar el tocino con la velocidad en un mismo texto legal? Todo está conectado, y las normas son una maraña más enrevesada que la pizarra de un detective investigando a un asesino en serie. Pero si las entiendes, ni te pierdes ni te engañan.
Estás ante un libro raro, sí, que combina la capacidad de Eva Belmonte de entender y traducir a los humanos el lenguaje del BOE con la visión aguda y sarcástica de las viñetas de Mauro Entrialgo.