Pocas veces la manida frase «el libro del que todo el mundo habla» había tenido más sentido que en este caso. Desde el mismo día de su publicación, la obra ha sido el centro de acalorados debates y ha convertido a su autor en el polemista más buscado, leído y seguido del momento.
Su punto de partida es tratar de dar pautas para la vida en una época de relativismo, grandes cambios, desestructuración y degeneración educativa, erigiéndose en una guía para sobrevivir al orden y al caos de nuestras vidas. Para ello, nos propone un apasionante viaje por la historia, la religión y la ciencia, enfrentándonos a nuestras ideas preconcebidas y contradicciones.
Si te has repetido mil veces «voy a cambiar», pero no lo consigues y cada vez te frustras más, este libro es para ti.
Estás a punto de comenzar un viaje apasionante que te enseñará a alejarte de los hábitos que te impiden ser la versión de ti que te gustaría y te impulsará a avanzar hacia la vida que deseas.
No hay que matar al Espíritu para no bloquear el devenir del ser». Annick de Souzenelle, una gran señora centenaria, medita sobre esa última aventura que es nuestra muerte: sobre la mutación que emprendemos con ocasión de ese proceso, sobre la capacidad para trascender nuestra parte animal cuando «entregamos el alma» y, finalmente, sobre lo que ella denomina «los guardianes de los umbrales de evolución» a los que tenemos que enfrentarnos sin cesar, tanto en la vida como en el más allá. Esta fulgurante obra concluye con una conversación sobre la conciencia.
Cuando escribí la primera edición de este libro tenía muy poco conocimiento acerca de la misión que le corresponde desempeñar a los Ángeles Celestiales con todos los seres humanos. Recuerdo que en cada experiencia positiva usaba deliberadamente la palabra “Ángel”, pero sin una conciencia clara del significado tan profundo que tiene esta palabra. Para explicarme mejor expondré un ejemplo sencillo. Cuando algo se me resolvía rápida y fácilmente a través de la ayuda de otra persona, yo decía: “Gracias a un Ángel que me ayudó”. De esta manera, cada vez que necesitaba “una mano amiga” decía: “Dios mío, por favor, mándame un Ángel, necesito encontrar un Ángel en este lugar”.
Otras veces perdía algo y de igual manera decía: “Necesito un Ángel que me ayude a encontrar lo que he perdido”. Así, sucesivamente, la palabra Ángel fue ocupando gran parte de mi diario vivir. Igualmente, si trataba a una persona buena, pensaba: “Esa persona es un Ángel o tiene algo de Ángel”. Poco a poco comencé a interesarme más seriamente en los Ángeles.
En todas las personas hay una zona de sombra que alberga emociones reprimidas, pulsiones no reconocidas y deseos inconfesos. Son aspectos que no solo cuesta reconocer, sino que además nos esforzamos por mantenerlos ocultos. Sin embargo, esa sombra alberga facetas de nuestra personalidad que, correctamente integradas, tienen un gran potencial y pueden aportar a nuestra existencia una riqueza insospechada.
Explora tu inconsciente para descubrir tus propios secretos ocultos y conocerte mejor con ayuda de los tests, preguntas de profundización progresiva, actividades de asociación libre y ejercicios de visualización propuestos en este diario. La experiencia te hará crecer personalmente; serás una persona más completa y más fuerte para enfrentarte a los retos que plantea la vida, con energías renovadas y mayor autoconciencia de quien eres realmente.