La élite tecnológica tiene un plan para sobrevivir al apocalipsis: dejarnos a todos atrás. Cinco misteriosos multimillonarios convocaron al teórico Douglas Rushkoff a un resort desértico para una charla privada. ¿El tema? Cómo sobrevivir al «evento»: la catástrofe social que saben que se avecina. Rushkoff llegó a la conclusión de que estos hombres estaban bajo la influencia de «la Mentalidad» («The Mindset»), una certeza al estilo de Silicon Valley de que ellos y su cohorte pueden romper las leyes de la física, la economía y la moral para escapar de un desastre de su propia creación, siempre y cuando tengan suficiente dinero y la tecnología adecuada. Rushkoff rastrea los orígenes de la Mentalidad en la ciencia y la tecnología hasta su expresión actual en las misiones a Marte, los búnkeres insulares, el futurismo de la inteligencia artificial y el metaverso. A través de personajes fascinantes, explica por qué quienes tienen más poder para cambiar nuestra trayectoria actual no tienen interés en hacerlo, y nos muestra cómo trascender el paisaje creado por la Mentalidad —un mundo vivo con algoritmos e inteligencias que recompensan activamente nuestras tendencias más egoístas— y redescubrir la comunidad, la ayuda mutua y la interdependencia humana.
En las últimas décadas, las transformaciones del capitalismo han resultado espectaculares. La expansión de la financiarización ha otorgado a la renta una nueva centralidad como forma primordial del beneficio. Del mismo modo, cantidades ingentes de inversión se han desplazado de la instalación de industrias y la compra de bienes de equipo a los mercados financieros. Y en paralelo, la digitalización y la consolidación de las nuevas corporaciones tecnológicas han producido formas de concentración económica (y por ende de influencia política) prácticamente inimaginables en épocas pasadas.
Estas transformaciones nos obligan a plantearnos preguntas radicales: ¿se puede seguir entendiendo esta economía, cada vez más orientada a la renta y cada vez más digitalizada, como propiamente capitalista? ¿No estaríamos asistiendo a una mutación de tales magnitudes que deberíamos calificar como un nuevo sistema socio-económico; uno al que quizás podríamos dar el nombre provisional de «tecnofeudalismo»? Alrededor de estas preguntas, los artículos reunidos en este volumen tratan de sentar los términos de uno de los debates más importantes de nuestro tiempo.
La tradición liberal no ha encontrado habitualmente suelo fértil en España, un país donde las ideas predominantes a izquierda y derecha han sido intervencionistas. En este ambiente tan poco propicio, la labor académica, política y mediática del profesor Pedro Schwartz ha significado una contribución esencial al desarrollo en nuestro país de una visión de la economía y la sociedad de carácter liberal.
Los también profesores Thomas Baumert y Francisco Cabrillo dialogan con su maestro sobre un amplio repertorio de temas que abarcan un vasto abanico de disciplinas: filosofía, derecho, economía, psicología, política o historia. Liberadas de los corsés de un planteamiento más formal, estas conversaciones distendidas permiten un acceso sencillo y atractivo al pensamiento liberal español del último medio siglo.
A los 26 años, Warren Buffett fundó Buffett Partnership Limited, que existió desde 1956 hasta 1970. Durante este tiempo, escribió 33 cartas a su pequeño pero creciente grupo de socios. Estas cartas son la crónica de sus pensamientos, enfoques y reflexiones en el periodo inmediatamente anterior a su mandato en Berkshire Hathaway, un periodo en el que alcanzó un éxito inversor sin precedentes. Este período inicial fue asombroso: en 1968 batió al Dow en más de un 50%. Buffett quería asegurarse de que sus socios entendían su método, y por ello les escribió estas 33 cartas en las que establecía lo que denominó “las reglas básicas”; para la inversión, reglas que siguen siendo sorprendentemente válidas hoy en día para todo tipo de inversores, tanto principiantes como profesionales más sofisticados.
El libro «Las reglas básicas de Warren Buffett» reúne, por primera vez, y con el permiso de Buffett, Las reglas básicas de Warren Buffett y las enseñanzas que revelan las cartas. Aquí encontrará la base de la estrategia de diversificación de Buffett, su celebración casi religiosa del interés compuesto y sus tácticas para mejorar los resultados del mercado en al menos un 10% anual.
La libertad económica es un requisito esencial para la libertad política. Esta es la tesis central de Libertad para elegir, escrito a cuatro manos por Milton y Rose Friedman. Al permitir a los individuos cooperar voluntariamente, el sistema de libre mercado ejerce de límite al poder coactivo del Estado y actúa como una fuerza dispersora que impide grandes concentraciones de poder económico en unas pocas manos.
La vivienda es todo menos un asunto privado. Como expresión de las condiciones objetivas y como conflicto social permanente goza de centralidad política. En el campo de tensión entre el mercado, el Estado y las prácticas cotidianas, las encrucijadas principales de nuestra sociedad se reflejan en el acceso a la vivienda. En 1872, Friedrich Engels publicó Sobre la cuestión de la vivienda desde una perspectiva de la economía política. El texto subraya la imposibilidad del derecho a la vivienda sin cambios revolucionarios. 150 años después, sorprende la vigencia de sus análisis, que permiten reconocer cuestiones aparentemente específicas del desarrollo urbano como principios estructurales del capitalismo.
Sin embargo, abordar la cuestión de la vivienda en el siglo XXI significa pensar más allá de Engels. Los planteamientos feministas sobre la reproducción de los roles de género, los retos ecológicos, o el alcance de la regulación e intervención estatal en el sector, han añadido nuevos elementos a la cuestión. Ahora bien, ¿dónde queda la revolución, la propuesta engelsiana definitiva, también en el ámbito de la vivienda?
En Lo que Engels no podía saber. La vivienda como bien de inversión Andrej Holm actuliza las hipótesis intermedias de Engles, y plantea distintas posibilidades para la resolución de los problemas de acceso a la vivienda. Lo llama reformismo radical, una vía de propuestas concretas que, conjuntamente, representarían una alternativa cargada de potencia revolucionaria. En algún lugar, entre Engels y Holm, hay unas cuantas respuestas.