«Para educar a un niño hace falta la tribu entera, pero padres y docentes constituimos el equipo pedagógico básico de una sociedad.»
El objetivo de la educación es fomentar la inteligencia práctica. Los gurús del management insisten en la necesidad del talento, y hay profesionales que se dedican a buscarlo. La cuestión es cómo desarrollarlo en nuestros niños y niñas, y también en nosotros, pues es un hábito y, como todos los hábitos, es difícil de adquirir.
Asimismo, hay muchos tipos de inteligencias. Esta obra pretende ayudar a los más pequeños a descubrirlas. Cada uno de nosotros tiene fortalezas y debilidades, pero hay un «talento básico» que debemos intentar reforzar universalmente, y de éste trata sobre todo este libro. Nos referimos a la capacidad de saber qué hacer con nuestras destrezas y también con nuestras limitaciones para dirigir nuestra acción hacia una vida plena.
Vivimos en una época en la que las pantallas dominan el tiempo y la atención de nuestros hijos, disminuyendo su capacidad de concentración y alejándolos de lo que realmente importa: el mundo que nos rodea. La naturaleza es un espacio esencial para el desarrollo emocional, cognitivo y creativo, especialmente en la infancia, y Cristina Estébanez nos muestra cómo recuperar el vínculo de los más pequeños con ella.
En un recorrido a través de cinco clásicos de la literatura, La escuela de la naturaleza ofrece una amplia variedad de ideas pedagógicas, juegos y actividades para hacer en clase o en casa y, sobre todo, al aire libre. Así, no solo nos descubre cómo podemos transformar la enseñanza en una experiencia viva y estimulante, sino que vuelve a convertir a la naturaleza en protagonista y maestra.
Con un enfoque práctico y accesible, este libro nos invita a cambiar nuestra perspectiva pedagógica, y se presenta como una guía imprescindible para educadores y padres que busquen fomentar en los niños la curiosidad, la seguridad en sí mismos y una conexión profunda con la naturaleza, lejos de las pantallas.
Los educadores llevan intentando aprovechar la «promesa» de la tecnología en el ámbito educativo durante décadas sin éxito y lo que han aprendido hasta ahora es que los niños en grupos, cuando se les da acceso a Internet, pueden aprender cualquier cosa por sí mismos. En este innovador libro, el profesor Sugata Mitra nos presenta el futuro emergente del aprendizaje y su relación con la tecnología para descubrirnos que la promesa no está en la tecnología en sí, sino en el aprendizaje autorregulado de los niños que la utilizan.
Un ensayo que parte del malestar en las aulas para defender el cuidado y las relaciones humanas como motor del cambio.
¡Otra escuela es posible! Mario Izcovich abre un espacio de reflexión lúcido y valiente sobre el presente de la educación, pensado tanto para docentes como para familias. Con una mirada humanista y cercana, el autor aborda el malestar de maestros, profesores y alumnos, la violencia en clase, la autoridad, el deseo de enseñar, la inclusión, el impacto de la tecnología o el exceso de diagnósticos. Sin recetas ni fórmulas mágicas, plantea preguntas clave para transformar la comunidad educativa desde dentro, cuidando la salud mental de quienes educan y el bienestar de quienes aprenden.
Escoger la escuela que queremos para nuestras niñas y niños es una de las tareas más complicadas. Como lo es para nuestros docentes elegir el centro donde les gustaría trabajar. Son muchos los aspectos a tener en cuenta, y también son muchas las diferencias entre el recuerdo escolar que tenemos y las tendencias y necesidades pedagógicas de hoy día.
Para recorrer este camino, Mar Romera nos propone un viaje que nos transportará desde el recuerdo que tenemos de nuestra educación hasta la del presente e incluso la del futuro. Porque la perspectiva como madres y padres, o como docentes, no puede limitarse a repetir lo que conocemos o a buscar la opción antitética, ni tampoco a no replantearnos las cosas porque siempre se han hecho del mismo modo. Mar Romera nos habla de la sociedad que queremos construir, de la relevancia del conocimiento de los docentes y, muy importante, de la propia mirada de los niños y niñas. Porque son ellos, en definitiva, los protagonistas.
Giorgio Nardone, uno de los psicólogos y psicoterapeutas más respetados de Italia, nos conduce al descubrimiento de los mecanismos de la estupidez y nos sugiere antídotos eficaces para protegernos de sus trampas y convivir con ella de la manera más funcional posible. Porque nada es del todo malo y todo puede ser útil: incluso la estupidez.
Todos hemos tropezado alguna vez con la estupidez y hemos adoptado comportamientos que, a posteriori, no parecen nada sensatos. A veces es incluso un exceso de razón lo que nos vuelve estúpidos, cuando por ejemplo nos obstinamos en defender nuestras ideas incluso si fracasan, confundiendo determinación con terquedad y tenacidad con cerrazón. Y así, cegados por éxitos efímeros, en vez de corregir estas actitudes, las repetimos con total convencimiento y acabamos convirtiendo manifestaciones ocasionales de imbecilidad en un rasgo permanente del carácter. La estupidez no existe en la naturaleza, no es un defecto biológico; es un producto enteramente humano, pero representa el mayor peligro para la humanidad, un virus taimado al que nadie es inmune. ¿Cuál es el origen de esta actitud? ¿Qué consecuencias tiene en la vida diaria?