Los autores de El cerebro del niño, Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson, analizan, en esta ocasión, el desafío primordial en la educación de los hijos: la disciplina.Haciendo hincapié en el fascinante vínculo entre el desarrollo neurológico del niño y el modo en que los padres reaccionan ante la mala conducta de este, La disciplina sin lágrimas proporciona un efectivo y compasivo «mapa de carreteras» para afrontar las pataletas, las tensiones y las lágrimas sin montar un número.Al definir el verdadero significado de la palabra «disciplina» (instruir, no gritar ni regañar), los autores explican cómo establecer conexión con el niño, redirigir emociones y convertir una rabieta en una oportunidad para crecer.
La crianza y la educación son dos aspectos diferentes de una misma experiencia: los hijos. Mientras que la crianza se refiere a aspectos básicos de supervivencia y cuidados, la educación se dirige a dotar a los hijos de los recursos físicos, mentales y emocionales para relacionarse con el entorno de manera sana y equilibrada, tanto en el presente como en el futuro. Pero parece que la educación emocional ha sido siempre la gran olvidada y se ha dejado que cada niño y niña desarrolle su manual de instrucciones emocional de manera espontánea y autónoma, sin guía ni supervisión, mientras que para el cuerpo y la mente hay entrenadores, maestros y demás profesionales. La educación emocional es un proceso que implica una inversión de tiempo y energía muy elevados. Si no se sabe cómo afrontarlo, el desgaste individual y del sistema familiar puede ser muy alto, pagando el precio del desencanto, la frustración y la desesperación. Por ello, es necesario conocer el mundo emocional de los niños y desarrollar estrategias que faciliten esta labor y conviertan a la educación en una experiencia gratificante y enriquecedora.
Este libro está escrito para que puedas aplicar de manera inmediata pautas muy concretas y efectivas cuando estés ante una situación desesperante; para que no tires la toalla con ese niño o adolescente en los momentos más complicados. Te ayudará a educar a personas capaces, resilientes, seguras de sí mismas y, al mismo tiempo, interesadas en cooperar con los demás.
Gracias a los conocimientos de Angélica Joya y un sinfín de ejercicios y herramientas fáciles de interiorizar, aprenderás a prevenir, entender y gestionar las conductas que te irritan o preocupan en el día a día para que logres educar desde la calma y el respeto mutuo sin perderte en el intento.
Para integrar la educación emocional en tus hijos, primero tendrás que hacerlo en ti. Solo de esta manera les proporcionarás las herramientas necesarias para conocer sus emociones, superar con resiliencia las adversidades, ser asertivos, respetarse a sí mismos y a los demás, disfrutar de la vida y hacer de la positividad, el respeto y la empatía piezas clave en sus relaciones...
Conéctate con el crecimiento de tus hijos a través del descubrimiento y el despertar de vuestra creatividad
Después del éxito que recibió en la década de los 90 El camino del artista, Julia Cameron centra ahora su atención en los niños y nos propone un libro para que los padres desarrollen la creatividad de sus hijos. La teoría de Cameron es que la creatividad es una actividad espiritual por la que los padres pueden conectar con sus hijos y la mejor forma de despertarla es precisamente cuando los padres exploran su lado creativo propio.
Cameron propone una serie de ejercicios para el fomento de impulsos creativos que se caractericen más por la naturalidad y dejen de lado el impulso obsesivo por la perfección así como toda crítica que no sea constructiva y no aporte confianza.
Al enfrentar desafíos, tareas desagradables y cuestiones contenciosas como las tareas escolares, el tiempo frente a la pantalla, las elecciones alimentarias y la hora de dormir, los niños a menudo se comportan mal o se cierran, respondiendo con reactividad en lugar de receptividad. Esto es lo que los autores superventas del New York Times, Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson, llaman una respuesta de No Cerebro.
Pero nuestros hijos pueden ser enseñados a abordar la vida con apertura y curiosidad. Los padres pueden fomentar la capacidad de sus hijos para decir sí al mundo y dar la bienvenida a todo lo que la vida tiene para ofrecer, incluso en tiempos difíciles. Esto es lo que significa cultivar un Cerebro afirmativo.
Cuando los niños funcionan desde un cerebro afirmativo, están más dispuestos a tomar riesgos y explorar. Son más curiosos e imaginativos, menos preocupados por cometer errores. Son mejores en las relaciones y más flexibles y resilientes cuando se trata de manejar la adversidad y los grandes sentimientos.